La sorprendente ‘Experiencia Cercana a la Muerte’ de Miguel Cayetano

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista – Jesús García.- Uno de los asuntos que no deja indiferente a nadie, tenga la nacionalidad que tenga, y profese la religión que profese, es la muerte. Ese necesario paso por el que todo ser humano, tarde o temprano, tiene que pasar y que es tan tabú por los infinitos interrogantes que nos plantea.

Hay personas que piensan que ya es el final de todo, que a partir de ahí… la nada. Otros, sin embargo, piensan que esta vida en la que estamos es sólo un paso más en la evolución de un “yo” superior, que depende de las creencias podemos llamar alma, espíritu, conciencia universal, etc.

En cualquier caso, dentro del camino del destino, que es el que diariamente andamos figura como hecho inamovible, un acontecimiento que debe o debe de pasar. Pero, hay veces, que el destino mismo nos hace que podamos “jugar” con la muerte, y volver a la vida terrenal para contarlo. Nos referimos a aquellos acontecimientos por los cuales, un individuo es dado oficialmente por muerto y, a los pocos instantes, vuelve sin explicación aparente a la vida. Técnicamente lo llamamos “Experiencias Cercanas a la Muerte”, abreviándolo como ECM, y llenando las anécdotas de todos los hospitales a nivel mundial como hecho más destacado quizás de todos los extraordinarios que callan sus paredes.

Un caso histórico ocurrido en Ceuta nos ayuda a ilustrar el tema. Se trata de la ECM que padeció el 25 de abril de 1732 Miguel Cayetano Morales, que era natural de la isla del Hierro, en las vecinas Islas Canarias, y que a lo largo del tiempo ha transcendido por lo peculiar de los acontecimientos.

Miguel estaba destinado en la compañía del Teniente Coronel del Regimiento de Toscana con 21 años. Por desgracia, el día mencionado se le declaró muerto y, a partir de aquí, comenzaron los preparativos para el entierro de dicho militar. Al cabo de pocos minutos, Miguel volvió a la vida, ante la mirada de estupor de las personas que todavía lo acompañaban. Luego del preceptivo revuelo, comentó que durante el tiempo en el que estuvo fallecido, recibió la visita de un ángel que, tomando su mano, le acompañó por lo que el describió como unas escaleras en las que, al final, estaba la Virgen Santísima. Esta, al llegar a su altura, le cubrió con su manto, e hizo que otro ángel lo acompañara hasta su cuerpo, volviendo así a la vida.

Los hechos aquí comentados bastarían para figurar dentro del motivo de esta obra, que no es otro que mostrar acontecimientos rodeados de misterio. Pero, todo fue a más.

Al volver a la vida, el soldado, solicitó efusivamente recibir la eucaristía, hecho que fue realizado por el padre Montilla del convento de San Francisco. Acabado el acto, el militar falleció.

Sabiendo el Teniente Coronel de la historia, se ofreció a pagar el entierro pero, esta vez, para asegurarse de la muerte definitiva, ordenó que le amputaran a Miguel el dedo del pié con una navaja. Al hacerlo, este no mostró signos de vida, y pudo recibir entonces sepultura con total normalidad.

Quizá estos últimos acontecimientos fueron los que nos han resultado más curiosos, ya que al parecer, el motivo por el cual el militar pudo volver a la vida, bien podría haber sido el recibir ese sacramento que, quizá, le faltaba por realizar. Un hecho curioso, misterioso y, por supuesto, especial.