La tumba de Drácula

El castillo de Bran y Vlad Tepes mas conocido como Dracula
El castillo de Bran y Vlad Tepes mas conocido como Dracula

 

CÁDIZDIRECTO/J.M.García Bautista.-Temido por sus enemigos, respetado por sus ciudadanos, así era la figura de Vlad Tepes, de “Vlad el Empalador”, que ha pasado a la historia, de la mano de la literatura de terror como Drácula, con unos valores que poca correspondencia tienen con la realidad.

Hijo de Vlad Dracul nació en Rumania (1428-1476) y fue nieto de Mircea el Grande, soberano de Valaquia (1368-1418). Para unos fue un héroe nacional, para otros un villano sediento de sangre. Sea como fuere, la crueldad demostrada por este monarca local va mucho más allá de cualquier imaginación. Empalaba a sus víctimas, disfrutaba viéndolos sufrir, era tal el horror que provocaban sus torturas que, incluso, sus enemigos se llegaron a dar media vuelta al llegar a un bosque  ¡De empalados!

Vlad Tepes fue capturado y decapitado por las tropas otomanas en 1476, su cabeza fue pinchada en una pica y llevada como trofeo al sultán Mehmet II de Estambul, para que fuera expuesta como escarmiento y advertencia según la costumbre de la época. Y entonces comienza otro misterio histórico en torno a su figura. ¿Dónde fue enterrado?

Su cuerpo decapitado fue trasladado al monasterio de Snagov, en medio de un lago cercano a Bucarest, y que fue uno de los que se vio favorecido por la generosidad de Vlad Tepes ya que en su interior encontró refugio cuando lo buscaban los turcos. Cuando se visita el monasterio los monjes mostraban a los visitantes la supuesta lápida funeraria de Drácula, la inscripción de la misma había sido borrada casi totalmente por orden de Filaret, máximo jerarca de la Iglesia Cristiana ortodoxa, que pensaba que Vlad Tepes era un maniaco y un criminal.

La lápida de la tumba estaba encastrada en el altar de la iglesia, hoy está ante las puertas del iconostasio. Todo el que llegue hasta aquel lugar puede verlo.

Cuentan los monjes que fue colocaba allí para que fuera pisada por los asistentes a los oficios y así su alma purgara todos sus terribles pecados cometidos en vida.

Para el historiador Nicolae Serbanescu, autor de “Historia del Monasterio Snagov”, la tumba de Vlad Tepes fue profanada en 1875 y los restos del rey enterrados en otro lugar que no ha sido desvelado. Así en el año 1933 se procedió a exhumar los restos del rey encontrando solo huesos de caballo y el anillo de armas de Valaquia; el descubrimiento lo llevaron a cabo los historiadores Nicolae Iorga y Dinu Rosetti.

Pero no es la única versión que se tiene de aquella exhumación, otra nos cuenta como en el interior de la tumba se encontró un cuerpo con traje de gala y joyas que aparecía decapitado, lo cual concordaría con la muerte de Vlad Tepes.

Así pues el misterio de sus restos y último lugar de descanso sigue vigente, no se sabe si fueron trasladados a otro lugar o si, simplemente, se enterró a más profundidad bajo el altar del monasterio de Snagov.

Hay quien prefiere creer en historias de no-muertos, otros en un espíritu que aún mora los bosques de Transilvania (Rumanía) donde tantas víctimas sufrieron sus horrores y que hoy buscaría almas que lo acompañaran al otro lado…