Las carabelas portuguesas y la plaga de alga asiática protagonizan el verano en Cádiz

Foto: Juan Carlos Jiménez

CÁDIZDIRECTO.El verano en la provincia de Cádiz está teniendo dos protagonistas en las playas: las carabelas portuguesas y la plaga de alga asiática.

En lo que respecta a las carabelas portuguesas son casos aislados que sólo han provocado el izado de la bandera amarilla en playas de la capital, aunque en la playa de Getares de Algeciras sí que se prohibió el baño por la presencia de estos peligrosos ejemplares.

Pero en lo que se refiere al alga asiática sí se puede hablar de plaga. Ha llegado a la costa de Cádiz y no deja de expandirse.

Las consecuencias van más allá de lo visual y de que impida a los usuarios de las playas pasear de manera agradable. IU quiere que el Gobierno ponga en marcha un plan de choque contra la invasión que está asolando amplias zonas de costa y que, especialmente, afecta al Estrecho, según ha denunciado autoridades de la zona.

A través de una iniciativa parlamentaria, firmada por la diputada por Málaga Eva García Sempere, la formación quiere que el Ejecutivo tome medidas, en coordinación con la Diputación de Cádiz y la Junta de Andalucía, para retirar todas las acumulaciones que se han detectado de estas algas.

Según explica el texto registrado, esta especie de alga de denomina Rugulopterix okamurae, procede de Corea, China y Japón y se caracteriza por invadir importantes zonas costeras a partir de “enormes arribazones”, que son acumulaciones de esta especie en las playas. Esta situación, denuncia IU, hace inaccesibles las costas, generando costes económicos por la necesidad de retirarlos y graves pérdidas económicas por la reducción de la pesca y problemas medioambientales.

García Sempere señala que esta situación obliga a especies autóctonas, como otras algas o el erizo de mar, a desplazarse de su hábitat natural, debido al mal olor que genera la putrefacción de ‘Rugulopterix okamurae’ en la franja costera.

La diputada recuerda al Gobierno que existen informes científicos que constatan que “el foco del problema y de la solución se encuentra en la gestión de las aguas de lastre, así como el tratamiento de las mismas en lo relativo a su descargada”, por lo que se debe tener muy en cuenta “lo que marca el Convenio Internacional para el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques OMI 2004”, que entró en vigor en todo el mundo en 2017.