Las misteriosas caras de la Casa Surga, en Utrera

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- La Casa Surga es un viejo edificio en proceso de rehabilitación que se encuentra en la sevillana localidad de Utrera, es en este edificio donde han surgido unas caras que ha recordado, por su paralelismo, a las populares Caras de Bélmez, en Jaén, en Bélmez de la Moraleda.

Su descubridor fue un trabajador que se encontraba limpiando la fachada del edificio en rehabilitación y que vio como ante sus ojos iba apareciendo, por la acción de la limpieza, una intimidante cara de tonos rojizos que lo miraba fijamente. Hay quién ya se ha lanzado en afirmar que se trata de fenómenos paranormales en un edificio en el que algunos creen que está encantado, pero más bien el tiempo y esta historia es la que ha hecho que tenga ese aura.

La respuesta a su misterio es más mundana, realmente no hay fenómeno paranormal y si una rica decoración de tiempos pasados que ahora ha comenzado a aflorar. El edificio se encuentra apuntalado y las vallas impedían el paso a su interior, un interior de extraordinaria belleza arquitectónica que ya deja ver sus formas en la fachada.

Así la limpieza de la Casa Surga ha sacado sus viejas pinturas que estaban escondidas en el frontal del edificio, es el historiador local Javier Mena quien arroja más luz al respecto: “se trata de pinturas que pueden datarse del siglo XVIII y en las que podemos ver motivos indígenas y algunas cabezas de ángeles. Las pinturas más valiosas se encuentran en la parte del mirador de la casa”.

La Casa Surga fue edificada, en el siglo XVII -1783- por orden de la adinerada familia Fernández de Abaunza, su fortuna se amasó en América y debido a ello los motivos de las pinturas giran en torno al Nuevo Mundo y los indígenas. Las caras aparecidas tienen las típicas facciones indígenas de América del Sur, destacando los tonos rojizos.

Según los relatos que se conservan de la época la Casa Surga tenía una abundante decoración interna y externamente, el declive de este inmueble comienza en la segunda mitad del siglo XX cuando se abandona y sufre diferentes expolios, el tiempo haría el resto influyendo en su más que notable deterioro.