Las reuniones secretas de la reina Sofía para hablar de misterio

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Fernando Jiménez del Oso fue uno de los pioneros en España en el mundo de lo paranormal, en todo lo que era un misterio de la Historia o de la investigación y un eminente psiquiatra -discípulo del doctor López Ibor-. Recientemente ha sido publicado un libro escrito por su hijo, Fernando López del Oso, bajo el título “El legado del Oso” (Ed. Luciérnaga) que recuerda la importancia de su figura.

Así el libro recoge un buen número de hechos relacionados con Fernando Jiménez del Oso. “El libro tiene una estructura novelística porque yo soy novelista. Además, en la novela moderna cabe la ficción, la autoficción, la biografía, la autobiografía, el ensayo o la entrevista”, dice Fernando López del Oso.

“Mi intención era que la novela pudiera llegar a todo el mundo. Que gustase a los amantes de los temas del misterio, porque mi padre es un referente en ese campo, pero que también gustase a ese lector de mediana edad que viera su fotografía en la portada, que lo reconociera porque veía sus programas de pequeño y, sin saber de estos temas, coja el libro, lea la contraportada y le pueda parecer suficientemente sugestivo”.

No es una novela, pero tampoco un ensayo. Es el emocionante relato de un hijo que busca la verdad que su padre esconde. Una odisea entre el espíritu y la razón que a todos nos incumbe”.

En el libro aparecen diferentes amigos de Fernando, conocidos divulgadores e investigadores: “Javier Sierra es un tipo extraordinariamente brillante, muy generoso y fue muy certero con esa frase, especialmente con su parte final en la que dice que nos incumbe a todos. A lo largo del libro aparezco yo, un hijo, buscando a su padre. Algo que no es tan extraño porque ¿cuántos hijos conocemos realmente al padre o a la madre? Cuando te preguntan quién es tu padre, no es fácil responder a eso. Tú tienes una visión parcial y el proceso de incorporar al padre es complicado. En mi caso ha sido como pasar de la adolescencia a la madurez independientemente de que, cuando lo he escrito, ya era un adulto. En realidad, el libro podría haber funcionado perfectamente sin él y sin mí como protagonistas porque su mensaje último es universal”.

Su vocación fue la medicina, la psiquiatría aunque “ese era su verdadero oficio. Lo que sucedía era que mi padre era una persona tremendamente culta al que le interesaban infinidad de temas. Cuando investigaba sobre un caso le interesaba todo: lo que pasó antes, lo que pasó después, el contexto social o el religioso para reinterpretar todos esos materiales en conjunto. Por eso, si tuviera que definir cuál ha sido realmente el Legado del Oso, creo que sería esa visión de conjunto”.

Sobre su aparición en lo que fue el mundo de la televisión su hijo indica que “cuando rondaba ya los 30 años, apareció en su vida Chicho Ibáñez Serrador, que le propuso colaborar en Todo es posible en domingo. Es ahí cuando se da cuenta de que esos temas que le interesan y sus inquietudes son muy bien acogidas por el público. A partir de entonces le dejan hablar de todo lo que quiera en Televisión Española, en las revistas y él aprovecha esa situación para seguir aprendiendo, viajar y rodar en otros países”.

“La fuerza de la palabra es muy evocadora. Tiene una potencia que, en mi opinión, la imagen a veces no tiene. Por eso, cuando combinas ambas funcionan muy bien. ¿Sabes cuál era su película favorita? Al final de la escalera. En ella hay una escena muy sencilla en la que una pelota mojada baja botando por una escalera. Eso es el terror, la sugestión y así eran sus programas, especialmente cuando dispuso de más presupuesto y pudo viajar para rodar en el extranjero. Siempre buscaba el mejor encuadre, la música precisa, la narración… Eso es lo que provoca el gran efecto, lo otro, el artificio, creo que es más barato”.

Llama la atención la amistad que entabló con la reina Sofía debido a los temas del misterio en el que Doña Sofía organizó reuniones con expertos, entre los que se encontraba Jiménez del Oso, para hablar del enigma de civilizaciones, OVNIs, fantasmas y todo lo que tenía un corte sobrenatural.

“Eran reuniones en las que no solo se hablaba de misterio. Una de ellas, a la que estuvo invitado mi padre, era sobre la posibilidad de vida en Marte. Había gente de la NASA, creo que estaba también Pedro Duque, habían llevado una reproducción de un módulo espacial… Más científico imposible.También hubo otra reunión sobre Mohenjo Daro, una cultura del valle del indo que plantea muchos interrogantes porque su escritura es muy semejante a la de Isla de Pascua. Según los paleógrafos, es complicado que esas similitudes sean solo fruto de la casualidad, pero lo inexplicable es que a ambas culturas no solo les separa el Océano Pacífico sino varios miles de años de distancia. Cuando alguien es curioso, es inevitable no interesarse por estos temas y en el caso de la reina Sofía, será uno más de sus muchos intereses, de la misma manera que, por ejemplo, le interesa el arte”.

Una amistad que se sostuvo por años gracias al misterio.