¿Dónde está ‘La Cueva de Hércules’?

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- La figura de Hércules está íntimamente ligada a la Historia de Andalucía. Los hechos legendarizados lo han colocado en el amplio panteón de dioses, o semidioses, griegos que distan mucho de la historia real de aquel navegante fenicio que llegó a nuestra tierra y que se atrevió a remontar el Guadalquivir buscando tierras donde explotar el comercio.

Aquel comerciante se llamaba Melkart y quiso la leyenda helenizar su nombre y llamarlo Herakles para, posteriormente, latinizarlo y ser nuestro Hércules, quizás el que abrió cauces de comercio con los tartesios y los turdetanos más que aquel que venciera a los toros sagrados o que pasara las famosas “12 pruebas” por seguir el siempre evocador hilo de la leyenda.

Pero Hércules no sólo tiene una amplia relación con Andalucía, con Cádiz, con Sevilla, sino también con ciudades más al norte como Toledo que, según cuenta su leyenda, fue fundada por Túbal, el hijo de Caín, o por los judíos tras su exilio de Babilonia hace miles de años. Pero también a nuestro Hércules se le ubica fundando la ciudad donde tuvo descendencia y fijó uno de sus palacios.

Curiosamente la Historia más legendaria cuenta que Hércules cerró a cal y canto las puertas de aquel palacio con cerrojos y puertas más un lacre añadido en que se leía una terrible advertencia, una maldición: “Aquel monarca que se atreviese a penetrar en el palacio y abriera el cofre en él depositado, perecería sin remedio y arrastraría en su caída a todo el reino”.
Cuenta la leyenda que fue el rey visigodo Don Rodrigo el que se atrevió en aquellas dependencias rompiendo candados y lacre en busca de tesoros hallando un pergamino con una información sorprendente: la inminente toma de la ciudad por los árabes. ¿Cómo era posible?¿Un vaticinio imposible?

Tras este suceso el palacio desapareció, dicen que se lo tragó la tierra en las profundidades y cómo vestigio sólo quedaron sus bóvedas subterráneas -que realmente son los depósitos de agua romanos- y que se llamó, desde entonces, como “La Cueva de Hércules”.