Los extraños fenómenos inexplicados del colegio Villoslada

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Cádiz es una ciudad con tantas historias misteriosas y legendarias como su acervo cultural trimilenario recuerda. El misterio se manifiesta de muy diferente formas: una vez en un cementerio, otra vez en plena Bahía, en su Ayuntamiento o en un colegio.

Así encontramos la singular historia -y legendaria- del Colegio Villoslada, donde se producían unos hechos que poco menos deben ser tildados de inexplicables y para otros son, sin dudas, fenómenos paranormales.

La historia no es desconocida entre los amantes del misterio de la ciudad pues son muchos los que alguna vez han paseado por la noche frente a los tétricos ventanales del colegio. Y es que hay muy pocos centro educativos que se libren de una leyenda sobre un fantasma en su interior, sobre un alumno que murió -o un profesor- y ahora se aparece. A mi memoria vienen Valcárcel, o los casos del colegio Julio César o San Juan de Ribera, ambos en Sevilla.

Para unos no deja de ser una leyenda urbana, un elemento que alimenta el miedo de los alumnos o los que gustan disfrutar del misterio. Para otros es una realidad que han tenido la oportunidad de vivir en primera persona.

En la década de los 50 del pasado siglo XX en el lugar había dos colegios, el que sólo era para “niños” tratándose del colegio Villoslada y el de “niñas” que era el Carmen Jiménez, ambos conectados por un callejón.

Eran otros tiempos y era normal que chicas y chicas estudiaran separados. Así se entra en el terreno de la leyenda para comprobar como las indignadas madres de las niñas tramaron un plan para que pudieran estudiar niños y niñas juntos: cambiarían la indumentaria de las niñas asemejándolas a la de los niños para que entraran a estudiar en el colegio Villoslada que impartían una enseñanza de mejor calidad.

El problema surgió a la hora de dar gimnasia pues el físico de las niñas -de doce años- es sensiblemente diferente al de los chicos, siendo descubiertas y denunciadas al profesor y a la dirección del colegio que rápidamente actuó imponiendo un duro castigo. Las chicas fueron encerradas en un aula y al caer la noche aún nadie las había sacado de allí.

Aquella misma noche el colegio sufrió un misterioso incendio, dicen que pudieron haberlo originado las chicas para llamar la atención y que las sacaran o por tener frío y quererse calentar. No se sabe a ciencia cierta -siempre teniendo en cuenta que nos movemos dentro de los márgenes de la leyenda– pero nadie acudió a sacarlas y murieron víctimas del incendio.

Desde ese mismo instante el colegio quedó marcado por la tragedia, y es ahí donde comienzan los hechos inexplicables.

Alberto L. es una persona que ha estado vinculado al colegio, ya mayor recuerda en un correo que nos remite: “viví una experiencia estremecedora en el Villoslada, era el atardecer, había poca gente ya allí dentro y escuché unos pasos tras de mi por uno de los pasillos, me giré y había una niña allí que, con la mano, me dijo que fuera. La seguí y al llegar al otro ala del colegio la niña entró en una clase, yo fui detrás pero dentro no había nadie, se había evaporado, desaparecido, me dio una impresión muy fuerte”.

No es la única experiencia pues Andrés M. también refería: “se nos hizo tarde un día jugando en el entorno del colegio, era ya de noche, y en una de las ventanas vimos la cara de un niño asomado a la ventana, ventana grande de las clases. Le dijimos que si se había quedado encerrado pero no respondía, además era una cara muy rara. Desapareció delante de nosotros y comenzamos a decir que era un fantasma”.

Igualmente hay otras personas, testigos, que dicen haber escuchado voces de niños (o niñas) pidiendo ayuda por sus pasillos o en el interior de alguna clase, o moverse solas las sillas.

Me cuesta trabajo pensar que en la década de los 50 bastara con disfrazar a un grupo de chicas por chicos para ser matriculadas en un colegio y pasar desapercibidas como si tal cosa. Más aún que se queden castigadas-encerradas en una clase y nadie las atienda o que el colegio salga ardiendo y nadie las auxilie. Tiene todas las trazas de una leyenda urbana tan común en otros centros, al menos yo estoy convencido de ello. Lo que si llama la atención son los testimonios de personas que dicen haber vivido fenómenos extraños en el interior del centro.

Tal vez se cumple aquella máxima que me gusta repetir de que “toda leyenda contiene el germen de la verdad” y en el origen pudieran existir hechos extraños que han dado lugar a toda una leyenda urbana que deforma los hechos. Es oposible, pero por si acaso algún día visita el Villoslada no olvide que puede estar acompañado, pese a ir solo, por los pasillos de este colegio.

No sabemos con certeza si aquellos hechos realmente ocurrieron o no y posiblemente esta leyenda tan sólo fue un invento de unas adolescentes cuyo fin era asustar a los amigos pero, en cualquiera de los casos, preferimos dejarlo en suspense y catalogarlo como una leyenda urbana más de tantas otras que existen en cada barrio gaditano.