Los fantasmas del Palacio Real de Madrid

CÁDIZDIRECTO.- En muchas ocasiones se ha dicho que los fenómenos paranormales no tienen reloj, es decir: no se puede predecir cuando se van a manifestar ni donde. Es un fenómeno impredecible, por ello la Ciencia no puede reproducir, en laboratorio, lo que los testigos describen y, en muchas ocasiones, entra en conflicto con aquellos que investigan lo inexplicable.

Madrid es foco de estos fenómenos teniendo en uno de sus edificios más notables el escenario de los últimos incidentes registrados a los que no se tienen una respuesta coherente y/o racional.

En el Palacio Real de Madrid, lugar ilustre que albergó a la monarquía española en épocas pretéritas, seno de lujo y fastuosidad, se han despertado a los viejos fantasmas que moran, desde hace siglos, el edificio. No es una una fenomenología nueva, ya se hablaban de ellos hace años, un capataz juró ante la temida Santa Inquisición haber sido testigo de cómo un compañero cayó por una de sus escaleras empujado por  unas manos invisibles, por los fantasmas musulmanes del viejo Mayrit. En esta ocasión, en pleno siglo XXI, han sido los trabajadores que han realizado las diferentes obras de rehabilitación del edificio los que se han encontrado con ellos y han sentido la presencia de lo imposible.

Para encontrar una explicación a los fantasmas y hechos extraños sucedidos en su interior habría que buscar en el pasado del edificio para comprobar como en aquella ubicación se alzaba, antaño, el Alcázar de Madrid. En el siglo IX el emir Muhammad I de Córdoba lo mandó construir junto a la muralla. Fue un bastión inexpugnable hasta que las tropas cristianas de l rey Alfonso VI de Castilla lo tomaron, corría el año 1085 y Mayrit, su nombre árabe pasaba a ser Madrid.

Las crónicas históricas narran como ya durante la construcción del palacio iban a aflorar sus viejos fantasmas abundando las descripciones de hechos insólitos durante la misma. Curiosamente antes de edificarse el palacio siguió siendo utilizado por los diferentes reyes si bien es cierto que jamás gozó del favor de ninguno de ellos, resultando ser un edificio demasiado sobrio, con aspecto de fortaleza (lo que era) y poco grato para recepciones o fiestas así como de la vida monárquica.

Fue la residencia del rey Felipe V quien sobre aquel solar calcinado decidió edificar el edificio no queriendo seguir con un símbolo de épocas pasadas como era el Alcázar de Madrid. Siendo rey Felipe II, de la dinastía y casa real de los Habsburgo, habiendo trasladado la capital del reino hasta Madrid, pensó en una serie de importantes mejoras urbanísticas para la ciudad, una de ellas era el Real Alcázar, un edificio que se utilizaba para las Cortes del reino. Igualmente bajo los Trastámara fue palacio habitado ocasionalmente por los reyes.

La primera remodelación corresponde al rey Carlos I, su hijo Felipe II es el que lo dota de su característica forma y estilo. Las obras fueron desde los años 1561 hasta el 1598 siendo el arquitecto encargado el ilustre Gaspar de la Vega, y posteriormente el arquitecto de El Escorial Juan Bautista de Toledo. Así pues, con diferentes épocas en sus diversas construcciones también era posible contemplar diversidad de estilos, hasta que Felipe IV dio hegemonía a un palacio que jamás fue de su gusto y que jamás habitó el viejo Alcázar -como se le conocía-. Quizás por esa antipatía construyó el Palacio del Buen Retiro, el cual no existe en la actualidad.

El primer rey Borbón, Felipe V de España tampoco sentía predilección por el mismo, él se había criado en un ambiente francés, había nacido nada menos que en el palacio de Versalles (Francia) en 1683, con 17 años, en 1700, se trasladó a España, y aquella sobria austeridad chocaba con el pomposo gusto del monarca.

Quizás haber sido el Alcázar de Madrid, ser escenario de guerras y enfrentamientos entre musulmanes y cristianos, escenario de muerte y sangre derramada, confirió al edificio un aura, un halo, negativo, para muchos hasta de hechizado, tan del gusto de la época, que motivó no pocas discusiones de qué hacer con el viejo palacio y, sin embargo, logró vencer la resistencia de los más remisos y que se edificara allí el actual Palacio Real.

Una noche de 1734 la tragedia se iba a sumar a su historia y un incendio iba a devorar cada palmo del palacio, en su interior había una colección de más de 500 obras de arte, entre ellas “La Meninas” de Velázquez que a punto estuvieron de ser devoradas por las llamas. Nadie sabe como surgió aquel pavoroso incendio, sólo que entre el fuego se escuchaban los gritos de aquellos que no pudieron escapar o, como decían los más asustados, los gritos de los fantasmas musulmanes que habitaban en su interior desde los tiempos de la dominación árabe. Casi que hubo una alegría contenida por la mala suerte del edificio, las llamas -decían- serviría de exorcismo para los fantasmas.

Las causas del incendio jamás fueron aclaradas, se cree que se inició en las habitaciones del pintor de Corte Jean Ranc o que, accidentalmente, unos mozos prendieron unas cortinas. Aquella noche la familia real, la familia de Felipe V, no se encontraba en palacio, lo habitual era que celebraran los maitines de una noche tan señalada como la Nochebuena en la Capilla Real. Igualmente llamó la atención el traslado de obras de arte de su interior y la disposición del monarca a erigir allí mismo otro palacio más de su gusto, con todo ello hubo quien sospechó que Felipe V, de España, muy disgustado no estaba por el incendio. Fernando VI concluyó las obras de un palacio más del gusto de los reyes.

En el incendio de 1734 falleció una mujer, una mujer que ahora sería una de las almas que se manifiestan entre sus largos y fríos pasillos, junto a los de aquellos árabes que perdieron la vida en el viejo Alcázar.

Ahora, tras su reformas, los trabajadores han sido los que han denunciado que han visto sombras errantes que atraviesan puertas  y muros, de cómo un soldado árabe se aparece en determinados salones o una mujer vaga eternamente por sus pasillos y patio. El pasado reflota un hecho que debe llamarnos la atención: un rey ordenó exorcizar el palacio.

Son los fantasmas de Madrid y de un edificio con tanta Historia como hechos insólitos, uno de los grandes edificios encantados de la Villa y Corte.