Los ‘ladrones de sonrisas’ y el miedo al dentista

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Uno de los mayores miedos que tiene cualquier persona es la de sentarse en el sillón de un dentista, sólo el hecho de pensarlo les hace pasarlo francamente mal, les horroriza -lo cual no significa que en la realidad vaya a tener una mala experiencia-. Es una de las fobias más extendidas -estadísticamente hablando- en el siglo XXI según los últimos estudios.

Richard Barnett escribió un interesante libro, titulado “Los ladrones de sonrisas: el fino y sucio arte de la odontología”, en el cual decía: “Yo creo que la razón por la que le tememos de una manera distinta a otras ramas de la medicina es que todavía es muy físico; estamos muy conscientes cuando nos sentamos en esa silla y sentimos esos dedos enguantados entrar en nuestra boca, tocar nuestras mejillas y palpar nuestras encías. Sentimos y escuchamos la fresa, su calor”.

Pero hay mucho más en la historia de la odontología que te dejarían helado así se han encontrado cuerpos momificados en el Antiguo Egipto que habrían fallecido debido a una infección dental, caso del faraón Ramsés II. Igualmente se han encontrado piezas dentales con caries y, por el contrario, nunca se halló un instrumento -tipo “cepillo dental”- para limpiar los dientes. La dieta contribuyó en gran medida en facilitar la aparición de las caries.

En Etruria se encontró una dentadura, con dientes de oro, data hacia el 700 a.C., y se considera como una de las muestras de estética dental más antiguas que se conoce.

Explicaciones al origen de las caries había muchas, por ejemplo que eran creadas por unos gusanos, o por demonios que clavaban sus dientes en las piezas dentales; en Sumeria se pensaba que las terminaciones nerviosas eran gusanos y trataban de extraerlos, lo cual era muy dolorosos.

Miedo al dentista es lo que sentía la reina de Inglaterra, Isabel I, que es 1578 cayó en la cuenta que sus dientes lucían negros. Le recomendaron acudir a un dentista pero era tal el miedo que sentía que tuvo el obispo John Aylmer que pedir que le sacaran una de sus muelas sanas para que viera que no pasaba nada… Cierto es que el instrumental empleado era duro de ver como “el pelícano dental” o la “llave dental”, una suerte de fórceps para extraer las piezas teniendo en cuenta que los anestésicos de la época no eran los de ahora.

En este sentido destaca la figura de Andrómaco, que era el médico del emperador romano Nerón (37 a 68 d.C.), él empleaba la triaca para calmar el dolor de muelas. La base se la triaca es el opio con lo que al paciente no se le quitaba el dolor pero si estaba mucho más calmado y con cierta sensación de placer como se deriva de lo que ingería.

Las dentaduras postizas en el siglo XVIII y XIX se hacían de dientes que se recuperaban de cadáveres, ejemplo de ello es que en la batalla de Waterloo se extrajeron las piezas dentales a 50.000 cadáveres de soldados, a esas dentaduras se las llamó “los dientes de Waterloo”.

Los componentes más antiguos conocidos de la pasta de dientes la encontramos en Egipto, entre el 3000 y el 5000 a.C., realizada a base de mirra, piedra pómez, cenizas de las pezuñas de los bueyes y las cáscaras de huevo. En Grecia y Roma se empleaban huesos y conchas de ostras triturados y en el año 1600, en Inglaterra, tenían sustancias abrasivas como el polvo de ladrillo, porcelana y loza triturada y cáscaras de moluscos.

El inventor del cepillo de dientes “moderno” fue William Addis, en 1780, fabricado con huesos de vacas y pelo de jabalí; su invento debió esperar a 1930 para ser comercializado en Estados Unidos; la sonrisa del soldado se hizo tan popular -sobre todo en las fotografías de la IIª. Guerra Mundial- que todos querían lucir la misma dentadura casi perfecta potenciando así el uso del cepillo y la pasta.

Historias curiosas de la Odontología que, sin dudas, hará que se vaya más tranquilo al sillón “de torturas” de nuestro dentista; hay más miedo escénico que realidad en pleno siglo XXI en el que las técnicas han progresado de forma sustancial y hay excelentes profesionales.