Magnicidio y conspiración contra Carrero Blanco

Estado en el que quedo el automovil de Carrero Blanco
Estado en el que quedo el automovil de Carrero Blanco

 

CÁDIZDIRECTO/J.M.García Bautista.- 20 de Diciembre de 1973, en el barrio de Salamanca (Madrid) resuena una potente explosión, nadie sabe con certeza lo que ha ocurrido, se habla de una explosión de gas entre las calles Maldonado y Claudio Coello. Cuando la nube de polvo se ha disipado surge un enorme cráter. Los presentes palidecen, saben que es la ruta del coche oficial del presidente de Carrero Blanco, pero ni rastro de él. Poco tiempo después aparece el vehículo oficial. ¡Estaba en la azotea del edificio junto a la iglesia de San Francisco de Borja!

El almirante iba en su interior de regreso a su domicilio tras escuchar misa. En el atentado fallecieron el presidente, el almirante Carrero Blanco, el inspector de policía José Antonio Bueno Fernández y el chófer José Luis Pérez Mogena.

El comando Txikia de ETA se responsabilizó del atentado, sus integrantes habían huido a Francia, era José Ignacio Abaitúa y había construido la galería donde se colocó la carga explosiva; Pedro Pérez Beotegui que era el cerebro de la operación; José María Larreategui Cuadra que alquiló el inmueble donde se construiría la galería o túnel; José Miguel Beñarán Ordeñana quién se encargó del circuito eléctrico del explosivo y, por últimos, José Antonio Urruticoechea Bengoechea y Juan Bautista Eizaguirre Santiesteban.

Aunque ETA se adjudicó el atentado no hubo quién creía que la operación podría ir más allá, ya que con Carrero Blanco caía el hombre fuerte de Francisco Franco y sustituto natural, el continuador de su “obra”. Se apuntó a una posible intervención de la CIA norteamericana, pero se negó rotundamente.

Entre las notas de los documentos de Estado de los EE.UU. a través de su embajada en Madrid se decía: “lo mejor que puede suceder es que Carrero desapareciera de la escena y fuera sustituido por el general Díez Alegría o Castañón”, que eran dos militares más liberales y demócratas. Para colmo la hoja de ruta del vehículo de Carrero Blanco fue entregado a Beñarán Ordeñana un miembro de una organización de extrema derecha llamada “Batallón Vasco-Español”… Poco más se supo de ellos salvo que huyeron a Francia.

Todo comienza a gestarse de cara al fatal desenlace un miércoles, 19 de Diciembre de 1973, cuando dos falsos electricistas realizan labores a la altura del portal 104 de la calle Claudio Coello, en Madrid, en realidad son terroristas de ETA.

Con la excusa de la necesidad de un vecino escultor que necesita más luz en el sótano del mismo portal, lanzan un cableado por la calle.

Jueves, 20 de Diciembre de 1973, sobre las ocho de la mañana, los dos terroristas conectan el cable a una batería y aparcan en doble fila un automóvil Austin Morris 1300. El presidente del gobierno, almirante Luis Carrero Blanco se dispone a ir a la misa diaria que asiste en la iglesia San Francisco de Borja, de los Jesuitas, en la calle Serrano.

La cronología del magnicidio fue:

A las 9:00 Carrero Blanco asiste a la misa.

A las 9:25 sale. A las 9:35, el Dodge Dart 3700 matrícula PMM-16416 del presidente gira de la calle Juan Bravo a Claudio Coello.

El chófer de Carrero Blanco tiene que reducir la velocidad del vehículo, ya que la calle es estrecha y un coche se encuentra estacionado en doble fila.

A las 9:36 horas, uno de los etarras avisa con un “ahora” al otro, que controla el dispositivo eléctrico, accionando el mecanismo de la bomba. Durante 2 o 3 segundos un ruido ensordecedor como de un trueno hace retumbar toda la calle y zonas aledañas.

El coche del presidente, de 2300 kilos de peso, vuela 20 metros por los aires. El socavón en la calle es inmenso. El coche ha superado la altura de la casa, choca con la cornisa y acaba en la terraza interior del edificio, la Casa Profesa de los Jesuitas. Mueren los tres ocupantes, aunque no en el acto, pero casi al poco tiempo después.

A las 9:53, una ambulancia llega a la Clínica Francisco Franco con las tres víctimas, Luis Carrero Blanco, su chófer José Luis Pérez Mojena y su escolta Juan Bueno Fernández. Oficialmente se conoce la muerte del presidente del gobierno.

Esta es la cronología de un atentado tal y como nos la relatan en diarios y enciclopedias. Pero quedan muchos puntos oscuros a desvelar en lo que se ha pasado a llamar como la “Conspiración Carrero Blanco” y comienzan a surgir dudas y datos interesantes que se relacionan con esta terrible historia:

1º.- La presencia en España de Henry Kissinger, secretario de estado norteamericano y jefe de operaciones de la CIA. Además la Embajada de Estados Unidos estaba apoca distancia de donde sucedió el atentado, resulta increíble que la siempre bien informada CIA fuera ajena a lo que allí se estaba desarrollando… Curiosamente Kissinger durmió en la Embajada aquella noche… Antes había tenido una reunión con Carrero Blanco en la que le acompañó el jefe de las operaciones clandestinas de la CIA William Nelson.

2º.- Paralelamente, en aquellas fechas, en el hotel Mindanao se reúnen miembros del comando terrorista y un confidente al que de describe “como un hombre elegante, alto y con una gabardina blanca, con vínculos en el mundo de la televisión y el espectáculo, y que porta una cartera de piel”, dicha cartera lleva un sobre blanco con información sobre los movimientos de Carrero Blanco, así como una completa información sobre el recorrido del coche, que no lleva casi escolta ni el coche blindado. Los datos ideales para realizar un atentado.

3º.- Para realizar la operación de la colocación de la carga explosiva de debió excavar en los bajos del edificio 104 de la calle Claudio Coello, un agujero de 50 x 60 centímetros. Se da la circunstancia que debido a las emanaciones recibidas durante la excavación la piel se les volvió gris-verdosa y olieran mal, por lo que no pasaban desapercibidos. Una pregunta: ¿nadie se dio cuenta del trabajo que se estaba realizando allá abajo?

4º.- Pese al ruido y lo transitado de la calle nadie les pidió una licencia de obras que, evidentemente, carecían.

5º.- El explosivo usado en el atentado fue el C-4, desconocido en esa época en España, usado en el ámbito militar por los Estados Unidos.

6º.- En una zona por la que iba a transitar el automóvil de Carrero Blanco sorprende que no hubiera miembros de la policía secreta y que no repararan en el indebido estacionamiento del Austin Morris estacionado en doble fila que tenía la doble misión que el vehículo del presidente tuviera que reducir la velocidad y pasar justo por encima de la bomba, y reforzar el efecto explosivo ya que lo cargaron con 25 kilos de explosivo que nunca detonó.

7º.- Según la viuda del almirante Carrero Blanco, Carmen Pichot, la noche antes recibieron una llamada, no se sabe bien si de los servicios secretos o del ministerio del interior, en el que se le informaba que “el comando terrorista estaba controlado”. El presidente había sido avisado por los servicios secretos que podría ser el objetivo de un posible atentado, pese a ello no se cambió de ruta, ni puso coche blindado, ni siquiera aumentó su escolta.

Pero hay más datos: hay un informe de Estados Unidos, el cable 700 de 1971, que se desclasificó en el año 2008 y en el que se aconseja la desaparición del gobierno español de Carrero Blanco por Díez-Alegría o Castañón.

No convenía un gobierno continuista como el de Carrero Blanco y se planeó que tras la muerte del general Francisco Franco, hubiera una transición con el Rey y una democracia. Carrero Blanco se negó pues deseaba la continuidad del régimen de Franco en su persona.

Había puesto en marcha el archivo JANO, que era una forma de control de miles y miles de españoles con fichas públicas y privadas, para escoger a las personas más convenientes a la hora de hacer nombramientos. Carrero Blanco no quería una transición y eso era un gran obstáculo para los intereses de las fuerzas políticas y democráticas de España y de varios países interesados en ayudar a un futuro gobierno en España que sustituyera a Carrero Blanco.

El Servicio Secreto español, en la época estaba dirigido desde el Ministerio de Gobernación -hoy Ministerio de Interior-, que, curiosamente, era dirigido por el ministro Arias Navarro, curiosamente –demasiadas casualidades- presidente del gobierno tras la muerte de Carrero Blanco.

En la reunión que Carrero Blanco tuvo con los representantes de los Estados Unidos se puso sobre la mesa la necesidad que España firmara el tratado de no utilización de armas atómicas. Carrero Blanco se negó pues ya había empezado a experimentar en la Ciudad Universitaria de Madrid con el reactor experimental Coral 1 para poner en marcha el programa nuclear en España. Pero España estaba y está lejos de ser una potencia en este campo de la energía, y mucho más del armamento.

En la actualidad documentos del atentado del presidente Carrero Blanco siguen si desclasificarse. Su destrozado automóvil estuvo expuesto en el Museo del Ejército, luego fue trasladado a los sótanos del Museo, sin que se pueda ver, fotografiar o grabar.

Es a destacar como los etarras pudieron realizar aquella obra de “ingeniería” con total impunidad sin levantar alarmas, en una época en la que cualquier sospechoso de actividad contra el régimen era detenido o sometido a investigación. O de cómo se ignoraron todos los informes basados en las declaraciones de distintos confidentes e infiltrados que desde el País Vasco remitía el jefe de la Policía, José Sainz, ya que los terroristas estaban fichados desde año y medio antes y eran conocidas sus actividades: José Ignacio Múgica Arregui, “Ezkerra”; Pedro Ignacio Pérez Beotegui, “Wilson”, y José Miguel Beñarán Ordeñana, “Argala”.

Para el periodista Ernesto Villar (autor del libro “Matar a Carrero”) el presidente “era un hombre con los pies en la tierra, honesto, pero más franquista que el propio Franco, no tiene explicación alguna que tras el magnicidio no se declarara el Estado de excepción ni se pusiera en marcha una operación “jaula” (máximos controles), como había ocurrido con atentados anteriores” además, en su opinión “el Régimen quiso pasar de puntillas y lo antes posible del asunto, porque, según dice en el libro la hija del asesinado, ella sospecha que de Franco para abajo lo sabían todos”.

La conspiración en torno al atentado y muerte de Carrero Blanco es el máximo exponente sin dudas en España, se responsabilizó a ETA y en los libros de Historia figurará como tal pero el camino de dudas y teorías de la conspiración está abonado en este magnicidio que conmocionó a la opinión pública española y conmocionó a países con intereses en España y a los servicios secretos. ¿O tal vez no?

En 1977 los terroristas se acogen a la amnistía en 1977, siendo indultados.