El misterio de las otras ‘Caras de Bélmez’, de las teleplastias de Vera

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Un 2 de noviembre de 1997 un vecino de la localidad almeriense de Vera, Ambrosio, ponía en conocimiento de un grupo de investigadores de lo paranormal, entre los que destacaba Pedro Amorós, las manifestaciones que una familia estaba viviendo en su domicilio, unas manifestaciones que eran “similares a las de Bélmez de la Moraleda y sus caras”. Las famosas teleplastias jiennenses podían tener réplica en la hermana provincia andaluza.

Fue Antonia, ama de casa, una tarde advirtió como en una puerta de uno de los muebles de la cocina había una “mancha extraña”, cogió un paño con un producto de limpieza y quiso eliminarla con la sorpresa que “parecía estar por dentro del cristal”. La mancha surgió de un día para otro y, conmovida, llamó a su marido Vicente que al ver el fenómeno le dijo: “Antonio, esto son rostros humanos” y ella horrorizada corrió hacia otra habitación exclamando “¡Ay, Dios mío!”.

Los rostros tenían una forma humana, decían que parecidos a la imagen de Cristo en la Cruz, claro que aquí entran valores tan subjetivos como la religiosidad de la familia. Tras conocerse la noticia de sus “caras de Bélmez” comenzó una peregrinación para observar el fenómeno.

La casa, por hacer un poco de Historia, se encuentra en el cerro del Espíritu Santo, un lugar que en el año 1518 se produjo un terremoto que mató a muchos habitantes de Vera. En una casa cercana a la de Antonia y Vicente se afirmó que se habían encontrado una gran cantidad de huesos humanos pudiéndose encontrar en un viejo camposanto.

Lo curioso es que las imágenes estaban en el interior de los cristales y aunque se le buscó una explicación lógica no se pudo concluir nada satisfactorio al respecto. Aquellas mágicas “imágenes” no podían ser explicadas.

Se realizaron sesiones psicofónicas teniendo un resultado de ocho inclusiones positicas. Pero hubo otros fenómenos igualmente curiosos como la puesta en marcha de una lavadora estando esta desconectada del enchufe y que provocaba un sonido muy característico, al ir a desconectarla esta, simplemente, no estaba funcionando.

En aquellas psicofonías se puede escuchar un niño que dice: “Soy de Dios” y que causó miedo a los habitantes de aquella casa que no querían convivir con ningún ente del más allá.

Previamente había aparecido otra cara en otra puerta del salón del inmueble y que los propietarios omitieron, quizás por miedo. Parece que la casa se asemejaba a un guardia civil y que tenían atemorizados a los habitantes de la localidad de Vera.

Inducción psíquica, fenómeno paranormal, pareidolia, muchas alternativas para explicar un raro fenómeno que no parecía ya tan exclusivo de Bélmez de la Moraleda, pero sensiblemente diferente.