Experiencia paranormal, más allá de la muerte, en La Viña, en Cádiz

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- El buscador de lo paranormal, de lo imposible, ocasionalmente se “encuentra” con testimonios de encuentros imposibles, encuentro más allá de la muerte que harían palidecer a sus protagonistas, eventuales víctimas del misterio, y revivir situación difíciles de explicar.

Es el caso de nuestro protagonista, Ignacio Sánchez, vecino de La Viña. Ignacio nos contaba su experiencia cariacontecido y nervioso, es la particular historia de alguien que se encontró, cara a cara con el misterio. “Siempre he vivido en el barrio, en la casa familiar, cuando falleció mi madre fue un palo gordo para todos y mi padre se quedó muy triste, era lógico tras toda una vida juntos. Pero como pudo siguió adelante. Decía que la veía por allí y que a veces notaba como se sentaba en la cama. Creí que se trataba de la nostalgia de no tenerla ya en su vida, mil cosas antes de… Hace unos meses mi padre enfermo de repente. Los médicos no podían controlar las arritmias que tenía y también me decían que era como si no tuviera ganas de vivir. Sea como fuere pocos días después murió mientras dormía, los médicos me dijeron que no sufrió y eso me alivió”. Pero pocos días después comenzaron a vivirse episodios difíciles de explicar.

Ignacio decía: “A los días de su muerte, enterrado ya, comencé a notar en casa un olor fuerte en su habitación, era como si estuviera allí, era la colonia que solía ponerse. Pensé que podría tratarse de un frasco derramado o algo, era un olor muy evidente. Además el perro, por la noche, se ponía a mirar fijo a un sitio y lo sentía jugar con alguien… Iba a buscarlo y lo encontraba en la habitación de mi padre revolcándose por la cama. No quería pensar demasiado en ello pero me mosqueaba”. Pronto los fenómenos aumentaron: “Una noche sentí un portazo fuerte en la habitación y al ir a mirar encontré que había sido la habitación de mi padre. Abrí la puerta y al entrar vi que en su cama había una silueta, como si alguien se hubiera acostado en ella. Estiré la cama un poco “con la mosca tras la oreja” y al irme de la habitación sentí como alguien me siseaba. Pensé que era cualquier cosa, hasta el perro pensé, y al volverme vi a mi padre en la puerta, apoyado, que sonreía, lo veía como te veo a ti. Me asusté muchísimo y me encerré en mi habitación pensando que aquello era producto de mi imaginación y que era imposible”.

Días después volvió a tener una experiencia asombrosa: “Sería las doce y media de la noche, yo no trabajaba al día siguiente y estaba desvelado. Entonces sentí la televisión del salón, fui y la vi encendida, pensé que había saltado por algún motivo. La apagué y cuando estaba en el pasillo para entrar en mi cuarto se volvió a poner en marcha… Me giré y vi una silueta sentada en el sillón-relax de mi padre. el canal era su preferido y el olor a tabaco evidente. Me asusté mucho de nuevo, el perro estaba a su lado echado…”

Ignacio buscó ayuda: “Quise llamar a un amigo sacerdorte y contarle lo que me pasaba, vino a casa y bendijo cada rincón, incluso, él conocía a mi padre, le dijo que debía estar ya con Dios y descansar, desde entonces los fenómenos se han atenuado pero siguen vinieron esos olores, se escucha como arrastra los pies por el pasillo y el perro sigue “viendo” a mi padre por allí. Me voy acostumbrando pero no es sencillo”.

El misterio de la vida y de la muerte, sensaciones, recuerdos y, a veces, el fallecido no tiene constancia de su muerte y sigue actuando como si estuviera vivo en el lugar donde pasó gran parte de esa vida y está lleno de ataduras emocionales.

 

*La imagen que ilustra este caso no está relacionada con el mismo, es sólo ilustrativa.