Misterios en la ruta xacobea y Santiago de Compostela

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.-Dentro de la Catedral de Compostela nos encontramos con un lugar muy especial, es la llamada capilla de las Reliquias.

En 1955 se encontró el cuerpo y sepulcro del obispo Teodomiro, quién encontró –a indicación del eremita Pelayo- el presunto cuerpo del Apóstol Santiago. A la derecha encontramos otras ciento cuarenta reliquias y cuerpos de otros santos como Cucufate, Fructuoso, Susana y Silvestre, aunque los restos de estos últimos fueron reclamados por Portugal en 1992 y fue en 1994 cuando se devolvieron. Igualmente Fructuoso hizo lo propio con anterioridad, en 1966.

Destacable también la identificación del cuerpo del Apóstol Santiago, si bien ofrece más dudas creyéndose que también pudieran tratarse de los restos de Prisciliano.

En el Códice Calixtino, que encontramos en la Catedral de Santiago de Compostela, podemos hallar un documento en el cual se dice:

“Se considera que este cuerpo es inamovible, según el testimonio de San Teodomiro (sic), obispo de la misma ciudad, que en otro tiempo lo descubrió y en modo alguno pudo moverlo…”

Y es que hay imágenes, o representaciones de la Virgen, que cuando han sido trasladadas a otro lugar tras su hallazgo esta ha vuelto al emplazamiento original como movidas por unas manos invisibles, de forma milagrosa. Siendo el cuerpo presunto del Apóstol uno de estos a los compostelanos no le quedó más remedio que erigir allí mismo el santuario en honor al mismo.

Así, a lo largo del tiempo, sobre aquel mismo lugar se han construido diferentes templos teniendo siempre como referencia el inamovible cuerpo, a medida que crecía también lo hacía la ciudad dando como resultado un importante centro de peregrinación, un largo caminar –desde todos los puntos de España- que tiene como eje la Fe.

En la construcción del templo catedralicio sus arquitectos siguieron un sentido común en este tipo de edificios: la geobiología. Lugares de poder, también llamados, o aquellos que concentran el poder telúrico y su incidencia sobre el ser humano.

Los restos del Apóstol están guardados en una urna de plata la cual se ve adornada por dieciocho figuras.

Se trata de uno de los grandes enigmas compostelanos, uno de los casos de verdad dudosa aceptada más intrigante, y a su vez, uno de los misterios que nos deja Santiago de Compostela.

El hallazgo del presunto cuerpo del apóstol Santiago se cree que fue encontrado por un eremita llamado Pelayo, este hombre se encontraba rezando en las inmediaciones de una Iglesia, la de San Fiz de Solovio.

Estando encerrado en sus meditaciones y oraciones comenzó a escuchar unos cánticos que parecían venir de una masa de árboles llamada Libredón. Pelayo quedó impactado por el suceso y narró lo sucedido al obispo Teodomiro, que estaba en Iria Flavia, hoy la localidad de Padrón. El obispo escuchó atentamente aquel fiel sabiendo que la historia que le estaba narrando no era una ficción creada.

Así Teodomiro se desplaza al lugar junto a Pelayo, allí efectúa una serie de preparativos como el ayuno; transcurridos unos días se adentra en el bosque y encuentra una construcción en el que encuentra tres cuerpos enterrados; Teodomiro afirma que son los del Apóstol Santiago y sus discípulos Atanasio y Teodoro.

Este hallazgo hizo que Teodomiro lo comunicara directamente al rey asturiano Alfonso II “El Casto” quién se desplazaría a Compostela y ordena construir allí un primitivo santuario en honor del Apóstol.

A raíz de este suceso comienzan a viajar muchas personas al lugar al enterarse de la noticia, todas ellas para rezar ante el cuerpo de Santiago, este sería el inicio de las peregrinaciones al lugar que actualmente se siguen realizando a través de las diferentes rutas xacobeas.