El inquietante y terrorífico visitante nocturno de Arcos de la Frontera

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.-En muchas ocasiones la noche suele ser la aliada de experiencias que nos llenan de miedo e inquietud. Relacionado, normalmente, con temores o miedos que, al caer la noche, parece cobrar vida y que, en la mayoría de las ocasiones, no se trata más que del producto de nuestra imaginación. Pero hay ocasiones en las que no parecen tener esa correspondencia.

Nuestra testigo del misterio vive en Arcos de la Frontera, su vida era normal, como la de cualquier chica de 31 años. Pronto sufriría una pérdida importante en su vida, su abuela fallece, una mujer con la que sentía una gran afinidad y complicidad.

Tras llorar su muerte la vida siguió su curso normal. Cuando se cumplió el primer aniversario de su muerte Silvia, que es su nombre, se encontraba particularmente inquieta, tenía la extraña sensación de sentirse acompañada. Pronto cayó en la cuenta que se cumplió un año de la muerte de la ‘tata’ y lloró por ello.

Decidió ver un poco la televisión, para despejar con banalidades la mente. Puso la televisión y sobre las 23:10 h. se apagó sola, volvió a encenderla y nuevamente se apagó. Dejó pasar unos minutos y repitió la operación, entonces la televisión tuvo un comportamiento normal.

No habían transcurrido apenas unos minutos cuando notó que la temperatura bajó drásticamente, y se sintió acompañada. Entonces, de entre la penumbra de un lado de su dormitorio, vio surgir una cara, un rostro familiar, que la llenó de espantó. Gritó, se puso muy nerviosa, mientras una voz cálida le decía “vive tu vida y se feliz que yo estoy bien” (textualmente) y desapareció.

Silvia tardó en recuperarse del susto, no se atrevía ni a levantarse de su cama, dice que estaba totalmente despierta, y decidió llamar a su madre casi al filo de la medianoche, quedó estupefacta… Era el aniversario de la muerte de su abuela que dejó esta vida a las 23:10 h. con una última frase a su hija: “sé feliz”.

El mensaje se repetía y para ella se trata de la presencia de su abuela para protegerla. Buscando explicaciones, el doctor Scott Rogo, estudió mucho este tipo de fenomenología tratando de darle una satisfactoria explicación. En un porcentaje alto se explicó como un estado de sueño, una especie de parálisis del sueño, que afecta al aterrorizado testigo, una experiencia mental aunque la persona, por lazos sentimentales, prefiera creer que, ese día, a esa hora, tuvo la visita de su querida abuela.