Ascensores malditos: misterioso y macabro descubrimiento

Un enigma ha surgido en la localidad de hindú de Kaili, en el estado de Uttar Pradesh, según el diario India Today, al localizarse en el interior de un viejo ascensor un cadáver.

El hallazgo se realizó cuando el pasado 1 de septiembre se accedió a un ascensor averiado en el hospital de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en la referida ciudad y que desde el año 1997 no funcionaba. El esqueleto, posiblemente, es de alguien que quedó encerrado y murió en su interior al no ser rescatado.

Unas obras de reparación en el interior del mismo hizo que se accediera al recinto y se descubriera que era el esqueleto de un hombre que quedó allí olvidado y del que se conocen los datos o identidad mientras que no se realice el necesario análisis de ADN. Igualmente se revisan todo lo que son casos de desapariciones en la época para tratar de reducir el tiempo en identificar a la víctima.

Aún no se ha abierto caso penal aunque no se descarta en base a su identificación y lo que pudo suceder.

El misterioso caso de Elisa Lam

Quizás el caso más impactante que se tiene, en los últimos años, relacionado con un ascensor es el de Elisa Lam, una joven de 21 años, canadiense, que el 27 de enero de 2013, llegó a la ciudad de Los Ángeles para pasar unos días. Elisa padecía una depresión y para tratar de evadirse de la misma y distraerse quiso hacer ese viaje que tanto tiempo llevaba soñando.

Reservó una habitación en un hotel -en un barrio no muy recomendable-. Con la llave de la habitación del viejo hotel Cecil -“Stay on Main”– decidió olvidarse de todo y pasar aquellos cuatro días lo mejor que pudiera. Un hotel que: “Fue construido en 1928, de ahí su estilo Art Decó. Así que sí, tiene clase, pero como todo en Los Ángeles está en decadencia. Desde luego este es el sitio que Baz Luhrman necesita para rodar el Gran Gatsby”.

Te Interesa:  La Inquisición en Cádiz y los "chivatos de la fe"

El 31 de enero Elisa Lam estuvo en una librería cercana “Last Bookstore” donde conversó con la dependienta, Katie Orphan, que la calificó como una chica “extrovertida y amable”, entró en el hotel y ya no volvió a ser vista, desapareció.

El 6 de febrero de 2013 un la Policía informa de su desaparición y aporta sus datos: mujer de rasgos asiáticos, con pelo negro y ojos marrones, estatura de 1,62 metros y 52 kilos de peso junto a su fotografía siendo tildada por los detectives de desaparición “sospechosa y podía tratarse de un acto criminal”.

Lo más impactante fue el día 13 de febrero cuando la Policía de Los Ángeles convoca una rueda de prensa donde indica que se sigue una pista en la que Elisa sube al ascensor del hotel Cecil; la grabación dura 3 minutos y 59 segundos y la forma de comportarse de la chica es muy extraño. Mira los botones del ascensor sin saber a que piso va, oye algo y se esconde en la esquina del ascensor, sale al pasillo, vuelve a entrar, sale de nuevo y comienza a hacer gestos y cosas calificadas de “raras”. En el interior del ascensor permanece hasta que se cierra la puerta y desaparece sin que se supiera más del paradero de Elisa Lam.

El 18 de febrero de 2013 un huésped del hotel avisa que la presión del agua es muy baja y tiene un sabor extraño. Se sube al depósito del edificio -con capacidad para casi 4.000 litros de agua- y se comprueba como dentro está el cadáver de Elisa Lam.

Estaba desnuda y la ropa estaba en el interior siendo la misma que se ve en el vídeo. Llevaba varios días en su interior, con signos de trauma externo. La azotea no disponía de cámaras de seguridad y la puerta no estaba cerrada. La autopsia no reveló traumas o intoxicación. Era como si hubiera subido allí voluntariamente. Del informe se puede extraer: “La investigación policial no encuentra evidencias de acto criminal. Un completo análisis de las circunstancias del caso no apoya la idea de que tuviera la intención de perjudicarse a sí misma. La forma de la muerte se clasifica como accidente”.

Te Interesa:  ¿Conoces cuando sucedió la epidemia del “mal del baile”?

En este hotel se alojaron, entre otros, el asesino en serie Richard Ramírez (14 asesinatos en 1985), Jack Unterweger (asesinó a una decena de prostitutas en los años 90, tres de ellas mientras se hospedó en el hotel Cecil), Elizabeth Short (la “Dalia Negra”) así como en su interior se registraron tres suicidios y un asesinato en 1964. Algunos lo tildan de “hotel maldito”.

Se comparó la muerte de Elisa Lam con lo que narra la película “Dark Water” donde un apartamento con fantasmas hace de las suyas y los grifos funcionan mal, Dahlia sube a la azotea a arreglar el problema, abre el depósito y se encuentra a una chica muerta en su interior que se había notificado su desaparición.

Según la Policía Elisa Lam pudo sufrir un brote psicótico en el hotel, eso explicaría su extraño comportamiento, subió a la azotea y se metió, voluntariamente, en el interior del tanque sin poder escapar y ahogándose.