¿Conoces el misterio de la «Capilla Sixtina» rupestre del Amazonas?

En plena selva amazónica, en Colombia, hay un lugar remoto, casi inhóspito, que guarda un gran secreto, un secreto dejado en forma de pintura en la piedra.

Se trata de un tramo de un acantilado de 13 kilómetros de largo que, parcialmente, está decorado con miles de dibujos que dejó allí una desconocida cultura.

Esta colección de dibujos está en la Serranía de Lindosa, y según una datación realizada fueron realizada en un periodo de entre 11.800 y 12.600 años, tras el deshielo de la última glaciación.

La «Capilla Sixtina» del Amazonas

Se le llama la «Capilla Sixtina» del Amazonas y fueron descubiertas en el año 2017 por un equipo de arqueólogos británicos y colombianos siendo una muestra de arte primitivo sin igual y que hace que se esté realmente entusiasmado con el mismo.

El lugar está en un punto conflictivo del país pues allí operan grupos paramilitares, está a cinco horas a pies por la selva y es la única forma de llegar salvo que se haga por helicóptero. hay una gran cantidad de pinturas murales realizadas individualmente, pueden que miles. Destacan por estar realizadas en ocre rojo y blanco, recogen aspectos de la Naturaleza, de la flora y de la fauna de aquella remota época en el Amazonas.

Igualmente se representa la figura del ser humano, peces, lagartos, puercoespines así como figuras prehistóricas extintas como los mastodontes, palaeolama o los perezosos gigantes. De los seres humanos representados llama la atención que bailan, cazan y usan máscaras, seguramente con un aspecto ritual.

Se trata de comprender el significado de esta magnífica obra, de la vida como era, del comportamiento de estos pobladores, de las interacciones entre el ser humano y los animales.

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Es muy llamativa la pintura de algunos seres humanos que están suspendidos en el aire o saltando desde torres de madera, similares a los que se podrían contemplar en la tribu de Vanuatu en la actualidad, en la isla de Pentecostes en lo que los nativos denominan como «naghol». Así esas estructuras de madera representadas podrían explicar como se hacían una especie de andamios los cuales servían a ese propósito pictórico.

Hablan los expertos

José Iriarte, jefe de la expedición, indicaba: «Las imágenes son tan naturales y están tan bien hechas que tenemos pocas dudas de que estás mirando un caballo, por ejemplo. El caballo de la edad de hielo tenía una cara salvaje y pesada. Es tan detallado que incluso podemos ver el pelo de caballo. Es fascinante”, todo realmente espectacular en un lugar en el que no se esperaba encontrar algo tan impresionante y que tuviera una relación tan estrecha con todo lo que rodea al mismo.

En estos momentos se está tratando de negociar el permiso para investigar las pinturas pues el enclave se encuentra en lo que eran los dominios de las Farc hasta hace poco. Igualmente existe la complejidad de poder acceder a unos puntos muy elevados que sólo se conseguirá gracias al uso de drones, es estudia como pudieron llegar al mismo para pintar si se descarta el uso de gran andamio.

La selva amazónica comenzó a formarse tras la última glaciación, en el momento en el que se pintaron estos dibujos sobre la piedra. Para la arqueóloga Ella Al-Shamahi uno de los aspectos más emocionantes de estas pinturas es «ver la megafauna de la glaciación porque es un indicador del tiempo. No creo que la gente se dé cuenta de que el Amazonas ha cambiado en su apariencia. No siempre ha sido esta selva tropical”.

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Mark Robinson, arqueólogo, decía: “Las pinturas nos dan una visión vívida y emocionante [de] la vida de estas comunidades”.

Un lugar que encierra mucho misterio y a una cultura desconocida que dejó una huella indeleble al paso del tiempo.