El espiritismo en Cádiz

El espiritismo moderno podemos decir que surge en Hydesville, estado de Nueva York (Estados Unidos) en el año 1848, cuando dos chicas, las hermanas Fox –Margaret y Katie-, que tenían 6 y 8 años, comenzaron a decir a sus padres que tenían contactos con un espectro, con un fantasma, mediante un sistema de comunicación que ellas mismas habían ideado a base de golpes. A partir de ese momento las hermanas Fox se convertirían en todo un referente de su época y más aún para los que hicieron del espiritismo una nueva “doctrina”, sobre todo para ese ansiado contacto con el más allá.

Las hermanas Fox dieron conferencias por todo el país e incluso ampliaron los datos del espíritu que habitaba su casa diciendo que era de un antiguo buhonero que había sido asesinado allí. Fue todo un fenómeno social en la época con numerosos seguidores e imitadores y pasó de Estados Unidos a la Inglaterra victoriana y a Francia donde destacaría sobremanera la figura de Hipólito León Denizard, conocido popularmente como Allan Kardec, denominado como el padre del espiritismo.

Así Allan Kardec creía que además de poder contactar con espíritus también se podía recibir sus enseñanzas.

En España este fenómeno emergente –en la época- llamado espiritismo comienza cuando se edita, en 1854, el libro “Las mesas danzantes y modo de usarlas” que origina que en 1855 se cree en San Fernando (Cádiz) una sociedad dedicada a ello.

Aquella primera sociedad espiritista gaditana marca un inicia hasta que en 1857 se funda otra y se publica el libro “Luz y verdad del Espiritualismo” que añadía como subtítulo: “Sobre la exposición verdadera del fenómeno, causas que lo producen, presencia de los espíritus y su misión”, obra de dos autores que se hacían llamar Ademay y Jotino e impreso por Filomeno Fernández de Arjona y llegando en tres versiones, la primera a Montevideo , la segunda a Gibraltar y la tercera en Cádiz (a razón de 100 ejemplares por edición). Esta segunda sociedad si tiene mayor impacto y trascendencia sobre un tema que llamaba la atención y gozaba de muchos interesados en el mismo.

El libro no dejó indiferente a nadie y en Cádiz llegó a manos del obispo Arbolí el cual se indignó y lo hizo saber al Gobernador Civil quién mandó retirar la edición completa, pero –curiosamente- pasó de Gibraltar a Cádiz y nuevamente el obispo montó en cólera organizando un Auto de Fe en Cádiz en 1857 donde se quemaron los libros públicamente.

En el año 1860 el espiritismo se extendía y surgen grupos espiritistas en Sevilla, en calle Alcázares, en Madrid y en Barcelona. El fenómeno ya sería imparable llegando incluso a las Islas Canarias.

En el libro se decía, entre otras cosas interesantes, que: “Pocos habrá que ignoren el modo de operar el prodigio del trípode. Sin embargo, para los que aún no lo saben, haremos algunas ligeras explicaciones. Dos o tres personas bastan para magnetizar y dar movimiento al trípode, y una vez en contacto con él, una sola, si concurren en ella las circunstancias que expresaremos después. Colócase una mano sobre la parte superior del trípode, evócase el espíritu, y cuando se levanta de un pie (el trípode, no el espíritu), es la ocasión para dirigirle las preguntas” y “para comprender lo que quiera decir, se numeran los tres pies con los números uno, dos y tres, a cada uno de los cuales corresponden nueve letras del alfabeto. Éstas se hallan numeradas también, para saber por el número de golpes la letra que el espíritu quiere indicar para formar las palabras”.

Todo ello finalizaba con una especie de esquema el cual señalaba las letras que correspondían según el número de golpes que se daban en cada pie del trípode. Además el texto explica cómo defenderse de las sátiras, ataques e incredulidad de aquellos que no creen en este fenómeno de contacto bien por sus creencias, religiosidad u otros intereses.

En 1861 se celebra en Cádiz otro Auto de Fe contra este tipo de libros donde se queman 300 de ellos. Aún había recelos en la ciudad hacia el espiritismo.

Francisco de Paula Coli, miembro del espiritismo nacional, en 1869 escribía a la revista Criterio Espiritista de Madrid enviando el folleto “Luz y Verdad del Espiritismo” de Cádiz, ya que se decía que el primer grupo espiritista había sido fundada en Barcelona cuando la realidad era que fue fundada Cádiz.

Con la Primera Guerra Mundial hubo una gran actividad espiritista en Europa pero con la Guerra Civil de España (y la Segunda Guerra Mundial) hay un descenso brusco de esta práctica, quizás porque el dictador Francisco Franco inició una cruzada con tribunales que trataban de eliminar cualquier vestigio de estas prácticas en el ejército y la guardia civil, e igualmente se persiguió a espiritistas, masones, comunistas y todo lo que no estuviera dentro de “orden” establecido.

Cádiz fue pionera en el espiritismo en España y como tal ha pasado a figurar en la Historia.