El fantasma de la ‘sombra’ de la abuela en San Severiano, Cádiz

Ocasionalmente un fenómeno paranormal puede ser previsto por personas que van a un determinado punto donde, se dice, que se manifiesta lo paranormal. Es el caso de un grupo de chicos que decidieron investigar las supuestas presencias que sucedían en casa de uno de ellos.

Experiencia sin explicación

«Me llamo Miguel y quiero contarte una cosa que nos pasó y a la que no le encontramos explicación» comenzó diciéndome el testigo sobre una experiencia que vivieron en su propia casa.

«Siempre me han gustado estos temas, de misterio, de fantasmas y esas cosas. Mis padres siempre me han dicho que debería de dejar estas cosas a un lado pero la verdad es que es algo irresistible. Tengo 24 años y un trabajo estable. Te cuento todo esto para que comprendas que soy una persona serie, fiable. La cosa es que en casa hemos vivido la pérdida de mi abuela hace pocas fechas, era la madre de mi madre y vivía con nosotros en casa, vivo en la detrás la iglesia de San Severiano. La pérdida de mi abuela ha sido un palo porque, imagínate, fue de imprevisto y no se encontraba mal aunque si tenía ya 87 años, ya tenía su edad».

Imaginaba que algo había sucedido relacionado con la muerte de la abuela y pregunté por ello abiertamente, Miguel me dijo: «Si, de eso te quería hablar porque quiero cerrar este capítulo de mi vida y no recordarlo más. Desde que mi abuela murió mi madre decía que escuchaba ruido en la habitación de mi abuela, incluso había escuchado rezar dentro, algo que mi abuela hacia todas las noches un buen rato, ella, la pobre, decía que era pidiéndole por todos los hijos y nietos. Mi padre también dijo que una mañana, al ir a afeitarse vio como la puerta se abría sola y como parecía que había como una sombra dentro. La cosa es que sabiendo eso, una tarde que mis padres fueron a Jerez a ver a unos amigos y regresaría tarde, pues mi novia y otra pareja estuvimos en casa, con las bromas Marta, dijo que si hacíamos una ouija. La cosa es que improvisamos un tablero y jugamos más de coña que otra cosa. No pasó nada de nada, lo cual fue un alivio» narraba mientras agitaba el café convulsamente.

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La presencia de la abuela

«¿Si no pasó nada cual es el problema?» pregunté, y él me dijo: «Mis amigos y nosotros seguimos hablando de cosas nuestras, entonces fue cuando sentimos un suspiro en la habitación de la abuela, pensamos que podía haber sido arriba, el vecino. Y Marta pidió que guardáramos silencio pues escuchaba como un murmullo. Mantuvimos el silencio y, efectivamente, se escuchaba algo, nuestra amiga, la que venía con su novio, dijo que salía de la habitación que da justo frente a la puerta, frente al salón y al baño, le dije que era de la abuela. Ahí surgió el miedo, porque les volvía recordar lo que contaban mi padre y mi madre. Fue entonces cuando la puerta se abrió sola y vimos una especie de sombra, el susto fue de impresión y nadie se atrevió a hablar ni a moverse. Pasados unos minutos me levanté y miré en el dormitorio pero no había nadie. Yo sólo pedí a la abuela que no nos diera esos sustos más y que se marchara en paz, se lo dije de corazón, habían pasado unos días desde su muerte y tampoco queramos incomodar ni nada. La cosa es que desde entonces no ha pasado nada extraño pero eso si es verdad que al comentarlo a mis padres me dijeron que le íbamos a hacer una misa y que, durante un tiempo, no faltaría una vela encendida en su cuarto, como tiene ahora mismo. Te lo he querido contar para saber si esto es normal o no, sólo eso» finalizó.

En este caso hago mías las palabras de Emilio Carrillo en aquello de la no consciencia de muerte tras el óbito y la permanencia en el lugar donde hubo un vínculo emocional/sentimental durante unos días. En muchos casos ocurre eso y, tal vez, esta sea una de esas ocasiones.