El fantasma del Convento de Santa Clara

Uno de los espacios culturales más conocidos de Sevilla, adscrito al ICAS, es el Convento de Santa Clara en el entorno de la Alameda de Hércules. En torno a este magno edificio hay toda una  fascinante Historia e historias paranormales.

El edificio se construyó junto a un viejo palacio propiedad del infante don Fadrique de Castilla, hijo del rey santo Fernando III. El conjunto del convento, su edificación, se desarrolló entre los siglos XVI y XVII, quedando integrado dentro del palacio de estilo mudéjar y del que sobrevive la muy simbólica Torre de Don Fabrique.

Aún es muy perceptible en el edificio el refectorio, las cocinas, la enfermería, el claustro mayor de estilo renacentista, los dormitorios, la estancia que ocupaba la antigua iglesia conventual y donde se ubicó posteriormente el cementerio. Juan de Oviedo y Miguel de Zumárraga acometieron la obra, entre los años 1620 y 1622, revistiendo sus paramentos interiores con yeserías, añadiendo el pórtico lateral y rematando su espadaña. Entre las destacadas obras de arte que encontramos en su interior podemos contemplar unos retablos menores obra del insigne Juan Martínez Montañés.

Las condiciones en las que se encontraba el edificio exigieron una profunda rehabilitación en el que, como en otros casos, se removió todo su pasado y lo que ello conlleva. Destacable es que se encontraron numerosos restos de lo que se identificó como huesos de religiosas enterradas en el cementerio de la sala De Profundis no pudiéndose reconstruir la misma por consumo del presupuesto. Así los restos datados en fechas más antiguas se depositaron en el Museo Arqueológico de Sevilla, el resto de los huesos fueron a una fosa común.

Hoy es una entorno cultural pero también un lugar donde se manifiesta lo imposible. En este tiempo he tenido la oportunidad se investigar en diferentes ocasiones sucesos que me han descrito los testigos y que no dejan de ser tan inexplicables como impresionantes.

Apariciones y Fantasmas en el Convento de Sevilla

Así los primeros testimonios se registran a principios de 2005 cuando un vigilante pudo observar como en la parte de la balconada del patio trasero paseaba una monja, en una visión claramente quimérica. Rescatando dicho suceso de mis archivos podía leer (textualmente): “fue sobre las dos y media de la tarde, iba al otro ala, dejé a mi izquierda las escaleras y pasé al patio, seguí andando y algo vi moverse en la planta de arriba, miré y vi a una religiosa vestida de blanco, me llamó mucho la atención, que quedé embobado, nada, era imposible. Me tuve que salir fuera a la calle y cuando llegué a casa mi mujer me lo notó en la cara, me dijo: “¿has visto un fantasma?”, y le dije que “algo así”, fue aterrador”.

Igualmente en las obras de rehabilitación se pudieron sentir extraños ruidos cuando se trabajaba en el interior del edificio, pensaban los trabajadores que podría tratarse de los ruidos propios de la misma, pero en cierta ocasión sintieron como alguien lloraba: “era como si alguien se estuviera quejando, se escuchaba muy bien, además en un momento en el que no había nadie trabajando y había un silencio muy extraño. Entonces de la zona que hay abajo, tras los recovecos de la escalera y demás se escuchaba un llanto muy claro. Mi compañero y yo nos quedamos helados”.

En otra ocasión, en ese mismo tiempo, un vigilante, por la noche, vio junto a la fuente a una religiosa, a una monja. El hombre impresionado, con el recuerdo entrecortado no se atrevía ni a rememorar aquella experiencia tan impactante. Algo repetía: “aquella monja era un fantasma, y ¿si las monjas son buenas porqué me dio a mi ese susto?”.

En 2013 tuve la oportunidad de grabar en el edificio junto a mi compañero José Antonio Colinet, director de Kronos para 20 Tv. Debía hacer mi habitual intervención hablando de misterios a la vez que realizábamos el magacine y se cubría una interesante exposición fotográfica. Mientras procedíamos a la grabación muchas personas nos reconocían, por aquello de la televisión, y nos comentaban: “¿vais a hablar del fantasma que hay aquí?” y aquello no hizo más que abundar en nuestra curiosidad y escuchar con atención como las personas que nos preguntaban habían escuchado habla de la aparición de una monja fantasma en su interior.

Finalmente en el transcurso de una ruta urbana y misteriosa por Sevilla una señora (cuyo nombre omitiremos) se acercaba y me narraba su experiencia en el espacio de Santa Clara: “Fue una sensación muy rara, era una señora mayor que estaba en la fuente, me llamó la atención pero tampoco eché más cuenta. Al rato estaba viendo una exposición de fotografías allí, que fue para lo que fui y se ubicó a la vera mía. Estaba viendo una imagen del accidente de la Operación Clavel en Sevilla cuando ella me dijo: “yo estaba aquí a la vera, donde están estas piernas”, y yo me dije para mis adentros que era imposible por estar en ese lugar el fuselaje de la avioneta, por lo que si fuera cierto ella debía estar muerta. Luego la mujer se alejó y desapareció en un lugar sin salida de la que no la vimos salir. Me vieron charlar con ella pero jamás la vimos salir de allí ni por allí había salida o se iba a ningún sitio, fue muy extraño”.

En las investigaciones realizadas en el edificio, en diferentes épocas y años, se pudieron conseguir inclusiones muy significativas: el llanto de una persona y lo que parece alguien rezando muy a lo lejos. Igualmente registros de caídas abruptas de temperatura y el activar de detectores de presencia ante la nada. Como hechos más destacado y significativos, no obstante se sigue el estudio en el cultural hoy convento de Santa Clara.

En el convento de Santa Clara también destacaba su cerámica, tanto que el Museo de la Cerámica de Triana tiene muestras de piezas extraídas del mismo, de su restauración, si bien los vestigios del misterio parecen que habitan por toda la eternidad este lugar encarnado en el fantasma de nuestra inquieta religiosa.