El misterio de los cenotes, de las ‘cuevas de los dioses’

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Mi destino estaba en la lejana península del Yucatán, en concreto en un bellísimo lugar llamado Cozumel o isla de las golondrinas. Me habían invitado en varias ocasiones a practicar submarinismo de investigación, en concreto a unos lugares llamados “cenotes” cuyo nombre malsonaba en mi cabeza pero no el misterio que encerraba.

Allí me decían había grutas submarinas, con corredores imposibles de bucear a pulmón y a cuyo final se encontraban enterramientos rituales y altares mayas… Aquello era asombroso, tendría una explicación pero encontrarse con aquello en las cristalinas aguas del Yucatán tendría que ser prodigioso.

Cozumel se encuentra a 19 kilómetros al Este de la costa de Yucatán y a 58 de Cancún, es una isla que tiene 16 Km. de ancho por 48 Km.de largo. Se tarda en llegar tres cuartos de hora y se le considera uno de los mejores destinos del mundo para bucear. La población de Mayas y los Olmecas se estima en la zona del Periodo Pre-clásico (1500 a.C.- 400 d.C.).

Técnicamente un cenote es una caverna submarina, profunda, cuyo techo o abertura elevada habría quedado cegada con el paso del tiempo y haber formado una gruta submarina. Los cenotes del Yucatán pueden ser abiertos, semiabiertos o subterráneos o en gruta según la edad del cenote, los más antiguos encuentran abiertos y los que están en formación maravillosos efectos visuales. En Bahamas reciben el nombre de “agujeros azules”. En Yucatán se cuentan por miles, casi 3000, de todo ello hay un amplio dossier plasmado en mapas subacuáticos de la zona. Las más pródigas en ellos son las zonas de Chitchén Itzá, el cenote de Zaci y X´keken en Valladolid o los de la riviera maya o el parque ecológico de Xcaret.

Te Interesa:  La verdad sobre el 'críptido' de la 'Sirena de Fiji'

Para los mayas los cenotes eran lugares sagrados y de sacrificio en cosmología. Existen leyendas que hablan de como en los rituales de ofrenda a los dioses los mayas sacrificaran doncellas que lanzándolas a las aguas vestidas de finos ropajes y joyas; aquellos que han estudiado los huesos (osteotafonómico) de los restos hallados por arqueólogos y buceadores han corroborado que pertenecían a niños menores de 11 años y a adultos varones. Es usual, en este tipo de restos, encontrar marcas rituales como cortes para desarticular o descarnar, huesos quemados y marcas de desollamiento.

En la isla hay diferentes lugares de culto dedicados a la diosa de la Luna Ix’Chel, Diosa Maya de la Fertilidad, protectora de las mujeres embarazadas, de la familia y de las inundaciones. Antiguamente todas las mujeres debían visitar Cozumel al menos una vez en su vida.

Finalmente cuando uno se halla sumergido allá abajo contemplando las maravillas naturales y geológicas del entorno comprende, en su soledad, los conocimientos inimaginables que tenían aquellos “primitivos” pobladores… Pero la sorpresa es mayúscula cuando comienza la ascensión, tras veinte inagotables minutos siguiendo una cuerda por un claustrofóbico pasillo submarino y emerge en una estancia cubierta bajo el agua, con varios jarrones o ánforas mayas, con huesos y al final una representación de un ídolo maya…¿Como era posible si habíamos invertido casi veinte minutos en llegar? Imposible para el ser humano.

Mi compañero me cogió del hombre y, sonriendo, señaló al techo diciéndome:

-Jose, en otro tiempo esta gruta estaba abierta, estaba a cielo abierto, el tiempo ha hecho que las ramas la cubrieran, luego el barro, el polvo, la arena, aquello se solidificó y el tiempo ha seguido echando materiales encima formando un techo y cegando esta caverna siendo lo que es hoy… Este es el misterio.