El misterio de los cuadros malditos y fenómenos extraños

/En no pocas ocasiones se habla de obras de arte que están maldita y que se desconoce el “mecanismo” por el cual cuadro puedo llegar a transmitir esa negatividad en forma de maldición. Tal vez un mal “influjo” o el estado de ánimo del artista o, ¿quién sabe?, la razón de ese presunto encantamiento.

Un ejemplo de ello lo encontramos en un cuadro aparentemente dulce e inocente que recrea la imagen de una niña, sin embargo no son pocas personas las que se han quejado de ese mismo cuadro. Se encuentre en el Hotel Driskill en Austin, Estados Unidos y dicen que crea una atmósfera aterradora.

Los que se encuentran cerca del cuadro dicen sentirse mal luego de observar a la protagonista durante un rato. ¿Sugestión o realidad?

Otro retrato maldito es el de Delphine Lalaurie, una pintura realizada por Richardo Pustanio de esta mujer que pertenecía a la alta sociedad del siglo XVII,y a la que describen como cruel y despiadada por matar a muchos de sus esclavos en su plantación al sur de los Estados Unidos.

La casa donde vivió dicen que está embrujada y muchos de los que se han hospedado en Lalaurie afirmaban que el rostro parecía moverse y se escuchaban ruidos extraños.

Yuko Tatsushima pintó dos cuadros a cual más tenebrosos e inquietantes, se dice de los cuadros que despiertan los instintos suicidas de la persona.

La “niña bruja” recuerda extrañamente a aquella famosa serie de niños llorones de Bruno Amadio, es obra de Madame Delphine, se dice que está comprado en España y que está poseído por un espíritu. Quién mira al cuadro queda subyugado por su influjo y puede sentir la presencia de una mujer vestida de gris en torno al cuadro.

La última imagen ha sido motivo de debates e “hilos” en redes sociales y es un cuadro pintado por una joven que al terminar el mismo se suicidó. Quién mira al retrato más de 5 minutos siente el impulso de quitarse la vida.

Tal vez sólo sean modernas leyendas urbanas pero… ¿Quién las somete a prueba?