El singular ‘encanto’ e historia desconocida del convento de la Cuesta de las Calesas

Cádiz tiene muchos lugares cargados de belleza y de simbolismo, en muchas ocasiones pasan desapercibidos hasta para los propios gaditanos y merecen la pena que se saquen del «olvido».

Hoy quiero llevarles al viejo convento de la Cuesta de las Calesas, un lugar impresionante que fundó Domingo de Munárriz, capitán vasco que dejó dispuesto que fuera enterrado en su interior y la inscripción que tenía que tener su lápida sepulcral.

Riqueza patrimonial e Historia

Se trata de un cuidado templo en el que nos podemos encontrar todo tipo de elementos de una gran belleza, desde columnas toscanas realizadas en mármol de Carrara, su patio claustral, un gran retablo barroco con ricos mármoles y que pone de manifiesto el poder adquisitivo para realizar tal construcción.

Un convento que tenía un colegio muy importante en el siglo XVII con una gran biblioteca que era el centro del saber y para aquellos que no tenían medios. Es un curioso lugar en el que podemos encontrar a la Virgen del Rosario y cuya zona de construcción tampoco está dejada al azar pues se corresponde con la «del Boquete» que era la habitual de la piratería en Cádiz aparte de una zona que venía a ser una especie de vertedero.

El lugar debió de adecentarse antes de construir en el mismo y se produjo una compleja expropiación bajo la influencia del Duque de Medina Sidonia. Son los dominicos los que cierran un trato con los maestros Pedro Martínez y Juan Ruiz comenzando en 21 de junio de 1652 contando también con Antón Martín Calafate y Bartolomé Ruiz, de la iglesia se dijo: «La iglesia tiene planta de cruz latina inserta en un rectángulo, con tres naves y cabecera en tres espacios. Las naves se separan por pilares cruciformes, siendo la central de mayor anchura y altura que las laterales. La nave mayor está dividida en cinco tramos por medio de pilastras toscanas, entre las que se abren arcos de medio punto. Sobre las naves laterales se disponen tribunas que abren al interior de la central como balcones ricamente ornamentados. De ellos se singularizan los dos más próximos al coro que alberga los órganos. En el presbiterio y el frente del crucero es de mencionar el zócalo de tres metros de altura que los recubre, realizado a fines del XVII por los hermanos Andreoli y se conforma por paños rectangulares en sentido vertical en los que, en el mármol blanco, se incrustan piezas de otros mármoles rojos y negros para formar grandes motivos de rombos, estrellas y medallones polilobulados«.

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Simbología oculta y sorprendente

Destaca en la iglesia la pila destinada al agua bendita, de forma octogonal que tiene tanta relación con la Orden del Temple y la Cruz de las Ocho beatitudes -preceptos templarios- y que está, sorprendentemente, sostenidas por lo que se ha denominado como «ángeles-atlantes» con su túnica y que nos habla de la creencia en viejas leyendas y seres divinos. Igualmente la relación con el Temple aunque fuera sólo un recuerdo nostálgico pues la orden se suspendió en 1314.

De entre las capillas tenemos la del Tercio de Galeones: «Fue patronato de dicho Tercio, que las compró, porque en realidad fueron dos, ocupando las dos últimas crujías antes de la torre. Aparte de que estaba adornada con azulejos sevillanos, de los que se conservan una buena parte, poco más se sabe de ella. Sobre su retablo estaría la imagen de “La Galeona”. Databa de 1699, según constaba en una lápida, ya desaparecida, que rezaba así: ESTA CAPILLA Y BÓVEDA ES DEL TERCIO DE GALEONES AÑO DE 1699».

Luego de las terribles consecuencias del terremoto de Lisboa en 1755, el tristemente recordado maremoto de Cádiz, se construyó el camarín con una gran riqueza en yesería rococó aunque muchas de ellas quedaron destruidas o muy dañadas en el periodo de 1931 a 1936, en la Guerra Civil.
La imagen de Juan Luis Vasallo, de 1936, de la Virgen del Rosario o «La Galeona», destaca por su belleza a la par que era la protectora de la «flota del Oro», aquella que partía a las Indias, al Nuevo Mundo y que solían traer las riquezas a España.

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Fue un lugar que estuvo relacionado con la hermandad de los negros en Cádiz, «los morenos», en 1635 y que eran traídos de otros territorios pese a lo penoso de este tipo de «comercio».

En la actualidad es parte del hotel en este mismo punto cuya monumentalidad es tremenda y donde se tiene esa riqueza de elementos y materiales, con escudos, con un patio primoroso ajedrezado que hay quién lo relaciona con el tema masónico, con lápidas el texto de la bula de redención de ánimas del Purgatorio (1724) u otros elementos como la lápida del presbítero llamado Núñez Chacón.

También se dice de este lugar que tiene «encanto» y que realmente se referiría a leyendas de apariciones o hechos inexplicables en su interior y que es ya otra historia del que otro día le hablaré.

No deje de visitar este lugar y disfrutar del mismo, realmente es desconocido y merece la pena.