Encuentro de carretera con un humanoide en Setenil de las Bodegas

Extraño incidente el ocurrido a un vecino de Cádiz cuando se encontraba pasando el pasado fin de semana en la sierra, en una casa rural, desconectando de los quehaceres diarios.

Tortuosa carretera de Setenil

Sería el mismo el que confesará el encuentro que vivió y que, a todas luces, es sumamente extraño e impactante. «Pasábamos el fin de semana por la zona y conociendo sitios al que no habíamos ido nunca, como Setenil de las Bodegas, que es precioso. Bueno, estuvimos allí todo el día y tocaba regresar a donde teníamos la casa cogida que era al lado justo, en otro pueblo muy bonito. Bueno, la carretera que hay que coger es bastante tortuosa, sobre todo porque es mala, con muchas curvas y muchos quiebros y luego hay algunas caídas que dan miedo» explicaba Juan Antonio Lagares.

«En un momento determinado no sabíamos dónde estábamos, de noche y con el sentido perdido parecía que el Google Maps nos llevaba por donde le daba la gana. Así que le dije a Toñi que no siguiera las indicaciones del móvil y que, mejor, lo hiciera viendo las carreteras, por sentido común. Así nos pudimos orientando y cogiendo la carretera buena, aunque era igual de mala» proseguía.

Encuentro con el «humanoide»

Toñi interrumpió y dijo: «Mira, al girar una curva de aquellas que dan a un precipicio casi vimos a un «ser» parado en medio de la carretera, yo esto es la primera y la última vez que lo voy a contar porque me aterro de recordarlo. Aquel «ser» estaba parado allí en medio, era como si llevara un traje inflado y reflectante, sobre todo porque al darle la luz del coche brillaba. Él frenó y nos quedamos como a quince metros de esa cosa. Se giró y nos miró, los ojos eran dos cosas negras y avanzó a la zona del precipicio y desapareció, se esfumó. Allí es imposible porque, entre otras cosas, es caída, vaya, que se hubiera matado. Sólo desapareció. Mira, nosotros cogimos y pasamos tan pronto como pudimos, íbamos ya en buena dirección y dimos con la carretera que ya nos llevaba a la casa y cuando llegamos cerramos todo y sólo comenzamos a buscar que podría ser aquello» comentaba.

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Juan Antonio repuso: «Ya dimos con artículos que hablan de humanoides y seres así y dimos contigo. Vamos, fue algo que no olvidaremos en nuestra vida».

Pregunté si no tuvieron oportunidad de hacer una fotografía: «Imposible, a la hora que era, los nervios por no encontrar la carretera y estar perdidos casi, el sobresalto de aquello y la sorpresa, imposible» finalizaba.

No sabría decir con exactitud lo que vieron pero, desde luego, coincido con ellos, conociendo la zona, que es altamente improbable avanzar en dirección a unas de esas caídas.

La descripción me recuerda mucho al humanoide de la base de Talavera, en Extremadura aunque cada caso es un mundo y también depende de la percepción de la persona allá donde tiene el convencimiento de haber vivido algo extraño e inexplicable.