Encuentros imposibles con la “sombra del miedo” en Cádiz

Cádiz es una ciudad con unas claras vinculaciones al misterio, en su Historia se encuentran hechos que pueden ser calificados de milagrosos y, también, sorprendentes como la eterna “leyenda” del hombre-pez de Liérganes, pescado en aguas gaditanas. Pero también es tierra vinculada al misterio y que va desde los OVNIs hasta las casas encantadas, tierra de enigmas y sobrenatural.

La historia que me dispongo a narrarles es real, está produciéndose en estos momentos, tal vez mientras lee estas líneas. Nos quedamos en una casa en pleno centro de Cádiz, allí nuestro comunicante, Rafael, nos decía: “Buenas tardes José Manuel. Te escribo porque mi hijo pequeño ha visto un “ente” en su habitación. Más duro ha sido durante esta pasada Semana Santa que le hice un paso para un trabajo del cole y le puse unas velas de cumpleaños. Hace pocos días salió muy asustado del salón, decía que una de las velas se había encendido sola. No dio tiempo a que nadie la encendiera, pues no había nadie con él cuando entró y a él tampoco le dio tiempo, pues fue entrar y salir inmediatamente. Nosotros le hemos dicho que no tenga miedo que eso no pasa nada, pero le pasan cosas muy extrañas”.

Un nuevo encuentro

Así nuestro protagonista me seguía relatando, en una segunda ocasión tras ese “retomar” de la actividad en la casa: “Te quería comentar una cosa que me paso anoche, tu sabes que yo suelo dormir con mantas hasta julio por que en mi dormitorio hay veces que es como un congelador del frío que hace, yo sé que no es extraño porque no es la primera vez, incluso en verano. Yo todavía tengo puesto el edredón de plumón pero anoche, con el edredón puesto, note un frio bestial, como no sería ese frio que me dolían hasta los músculos del cuerpo, es la primera vez que me pasa y en el tiempo que estamos no era para hacer ese frío y más aun que me duela hasta los músculos” y añadía: “noté como si tuviéramos un peso encima, como si alguien estuviera sobre nosotros, ¿sería el “ente” que encendió la vela de mi hijo?”.

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Abundando en detalles me decía: “Sólo noté ese frio y que me dolía mucho los músculos. ¿Es normal eso? ¿Cuando un espíritu esta cerca sientes tanto frio para que te duelan los músculos y más con el edredón?” llamándome la atención que hablara abiertamente de espíritus y fantasmas.
Quise hacerle notar que es un muy precipitado tomar esas conclusiones máxime cuando no hay una investigación al respecto. Sobre ello me contestó que “lo hemos llegado a ver, apoyado en la puerta del dormitorio, como una silueta allí de pie y ese día que te he contado lo tendría que tener muy cerca, por eso pregunto si es posible que lo tuviera encima”.

“Peso muerto”

Un nuevo fenómeno se dio días después de estas comunicaciones: “Buenos días José Manuel, te quiero hacer una pregunta, anoche estábamos en el salón y vimos una sombra en el techo, una silueta perfectamente definida. De miedo nos fuimos a la cama. ¿Qué puede ser?”, en esta caso me dejó sin palabras saliendo mi parte más racional: “¿Pudo ser un reflejo de la televisión o de la luz de la calle?”, por buscarle una explicación.

Pero a la noche siguiente vino a pasar otro hecho desconcertante: “En la cama suelo leer un rato antes de dormir, iba dormir y sentí como a la altura de mis piernas, detrás mía, se sentaba en la cama algo, estaba solo, mi mujer tenía turno de noche, yo mire y no veía nada, me volví y otra vez sentí ese peso, todo muy raro”.

Lo último que han vivido en la casa es que les llegaba “olor a muerto” y la inquietud en la familia es cada vez más grande, situación que provocará una investigación en un sitio, presuntamente, encantado donde no se tiene ningún antecedente que hubiera pasado nada, que sus propietario actuales sepan.