Experiencia aterradora en Cádiz una noche de Halloween

Dicen que la noche de Halloween es aquella en la que se abren las puertas del más allá y se permiten a los seres del “otro lado” de acceder a esta nuestra realidad, a la que ellos pertenecieron en un pasado, y que, de alguna forma, ven una oportunidad de regresar, por poco tiempo, a ella.

Pero en ocasiones suceden hechos que son aterradores y que conmueven o inquietan a la persona que es víctima del misterio. Uno de esos sucesos estremecedora es la que les quiero narrar y que le ocurre a nuestro testigo, Joaquín Navas, un hombre de 46 años que, tratando de demostrar que los fenómenos paranormales no existían se encontró con una dura antítesis. Fue él quién nos lo narró en primera persona: “Estábamos un grupo de amigos charlando de que hacer para el puente de Halloween y una amiga comentó que ella iba a ir a un sitio encantado aquí en Cádiz, así que dijimos de ir aunque yo advertí que mi interés estaba en desacreditar todas esas paparruchadas. Pues con esas quedamos en ir la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre”.

“Reconozco que mi ánimo era de pasarlo bien y yo de reírme de estas cosas. Cuando comenzó la experiencia, éramos un grupo de unas 20 personas, se hicieron pruebas muy vistosas de grabar psicofonías y eso, estaba bien pero no me lo creía y me daba la risa. La cosa es que hubo un momento en el que se decidió hacer otra prueba y una chica sacó de una mochila un aparato, la “Spirit Radio” y comenzó a hacer un contacto más serio. Lo primero que me llamó la atención es que bajó la temperatura de una forma muy evidente, yo creí que era el mismo ambiente frío de la noche pero no, era algo que parecía ir jugando con las personas que estábamos allí” decía.

Una experiencia sorprendente

“Cuando empezó aquello hacía un ruido ensordecedor, era el “white noise” decían, pero de repente la chica dijo: “¿Te molesta alguien de aquí?” y la máquina dijo: “Sí, él”; “¿Es un hombre?” dijo la chica, la máquina le respondió: “Sí”. “¿Puedes decirnos su nombre?” y la máquina dijo: “Joaquín”. Entonces la chica consultó si había alguien que se llamaba así en el grupo y nadie había más que yo que di un paso al frente. Entonces ella me dijo que, tal vez, quería hablar conmigo, que le preguntara. Yo le dije: “¿Qué me quieres decir?” y me dijo: “Soy tu madre, habla conmigo”. Dije que la broma ya estaba llegando muy lejos y la máquina dijo: “Quini, soy mamá”. Aquello me dejó helado pues era la forma en la que me llamaba mi madre. Entonces me dijo, te uno las frases, para que lo entiendas mejor José Manuel: “no tienes que culparte”, “habla con papá”, “perdonaos”, “tenéis que dejar las peleas”, “regresa a casa” y era un problema que es cierto que me sentía así y que con mi padre la relación no está bien. Pero hubo más” decía cariacontecido.

Y de esta forma Joaquín concluía: “Me dijo que iba a coger una enfermedad y que tenía que cuidarme, que tuviera cuidado y que iba a ser algo nuevo que afectaría a mucha gente, en 2020. Mira, me creía, a esas alturas todo, y hace unos meses pillé el coronavirus, ya estoy bien, pero me acordé de todo lo que me dijo por qué se cumplió”.

Para acabar Joaquín dijo: “Si estás aquí, ¿puedes hacerme una señal? Y en ese momento sentí como algo me tocaba el brazo, algo gélido que me dejo una marca, una especie de “J” de Joaquín. Si esto le pasa a otra persona se muere, fue aterrador”.

De esta forma jamás olvidará nuestro protagonista aquel Halloween del año 2019, este año volverá a intentar la comunicación con “el otro lado”, con dos amigos más aunque no siempre el canal está abierto y se habla con quién se desea.