Experiencia paranormal en una tienda de Cádiz

En muchas ocasiones pueden ocurrir fenómenos extraños en personas que no sospecharían que iban a ser elegidos para vivir una experiencia extraña en un entorno inesperado. Es lo que le ocurrió a nuestra protagonista, Carmen, testigo de un fenómeno tan sorprendente como aterrador.

Ella trabaja en un comercio en el centro de Cádiz -por confidencialidad no puede puntualizarse cuál-, acababa de entrar a trabajar tras muchos meses de desempleo y ella misma me comentaba:

Lo inexplicable en tu trabajo

«Me quedé por la noche ordenando el género, me tocaba a mi ese turno y siempre se deja la tienda en orden para la compañera que llega en la mañana, es lo lógico además”.

«Eran las nueve de la noche y ya eché la persiana, la tienda estaba sola y no es demasiado grande. Me quedé poniendo todo en orden y subiendo algunas cosas a la parte superior. Allí es imposible que haya nadie. La cosa es que cuando baje para hacer la caja sentí un ruido arriba. Pensé que se había caído algo o la pieza que había colocado, decidí subir pero no había pasado nada, todo estaba en orden. Bueno, seguir a lo mío, tenía prisa por salir, entre unas cosas y otras se echa casi una hora de más y, la verdad, estaba muy cansada”.

“Mientras contaba los billetes y los metía en un sobre y a una caja fuerte, sentí otra vez el ruido arriba. Me inquietó porque sentí como si hubiera pisadas. Subí de nuevo, con todo encendido, y no había nadie. Me puse nerviosa y cerré la puerta del acceso con llave, ya sólo estaba yo en esa parte de la tienda y la de arriba aislada por la puerta que hay, bajo llave ¡eh!. Cuadré la caja, lo metí en su sitio. Metí dentro el cuaderno de apuntes y cuando iba a coger mis cosas para irme sentí otra vez pisadas arriba. Entonces comencé a sentir un ruido, como si llamaran a la puerta, poco a poco, un ruido de nudillos» me indicaba con los «pelos de punta».

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«¿Qué hiciste?» le pregunté, ella me respondió con absoluta sinceridad:

«Ábreme, ábreme»

«Mira, mi pareja estaba fuera esperándome pero estaba la tienda cerrada y no lo podía hacer entrar porque a los dueños no les gusta. Me acerqué a la tienda y pregunté si había alguien, entonces sentí una voz que me decía: «Ábreme, ábreme», me puse más nerviosa aún y, por instinto, abrí, pero no había nadie. Sentí un frío muy intenso y como si algo me estuviera vigilando. Miré escalera arriba y me dio muy mala sensación, un mal rollo enorme. Entonces cerré la puerta y tiré para la puerta para subir la persiana, mi pareja se acercó, subí la persiana y fue cuando él me dijo: «¿Estás sola?», le dije que no, y el dijo que se había abierto la puerta cuando yo estaba ya subiendo la persiana y había visto una silueta en la penumbra de la tienda. Le dije que entrara conmigo y cerramos la puerta. En la tienda no había nadie, la alarma la activé y no pasó nada más pero no estaba sola» confesaba.

«A la mañana siguiente llamé a mi compañera y le conté lo que me pasó, ella me dijo que la caja estaba bien cuadrada y que no faltaba nada, y que lo que yo había vivido a ella también le había pasado, me dijo: «No digas nada al jefe, él lo sabe, pero no le gusta que le digan nada, aquí pasan cosas muy raras. Hoy tengo el convencimiento que allí, en la casa, con lo antigua que es, seguro que hay algo» concluía.

Obviamente no se sabe que puede ocurrir en su interior, sólo que lo extraño, lo inexplicable, habita en su interior.