Experiencias paranormales junto a la “librería encantada”

Hay ciudades que emana encanto y otras que están encantadas, por cultura, por su monumentalidad, por su gente o, más específicamente, por casas donde ocurren fenómenos inexplicables.

Uno de esos lugares es la calle Castilla donde, antaño, se elevaba la sede de la Asociación Cultural “Don Cecilio”, muy famosa en la ciudad pues de la mano de Rafael Pérez organizaban unas tradicionales, y magníficas, jornadas de misterio en un enclave que también escondía mucho de sobrenatural.

Pero el tiempo pasa y aquellos años dorados también pasaron, el fallecimiento de mi buen amigo Rafael, precipitó que aquellas jornadas míticas dejaran de celebrarse y el edificio cayera en el olvido, pero no la actividad de un inquilino muy especial que ya, en su día, se hablaba de él como el fantasma de la vieja librería o el fantasma de “Don Cecilio”.

Así una nueva experiencia ha tenido lugar en sus proximidades y viene a ser su propio protagonista quién me lo narraba. Me decía: “Buenas tardes, a raíz de la lectura de su libro de “30 lugares de Sevilla donde pasar miedo” he sentido la necesidad de contarle los hechos que me ocurrieron mientras vivía en el Corral de la O en la Calle Castilla justo frente por frente a la Parroquia de la “O” y junto a la antigua librería “Don Cecilio” en Triana”.

Así prosiguió dándome su testimonio: “En septiembre de 2010 me mudé a este inmueble, exactamente al bajo pared con pared a la librería “Don Cecilio” y a un local en desuso que hay en el mismo inmueble. En principio todo parecía tranquilo tanto el apartamento como la zona.  Empezó a cambiar la situación a raíz de la llegada de un nuevo miembro al apartamento un cachorro de un de mes, a partir de ahí se sucedieron una serie fenómenos a los que no le encuentro explicación” recordaba.

“El primero de ellos sucedió a las pocas semanas de llegar el perro y no le di mucha importancia, en mitad de la noche nos levantamos asustados tras un estruendo; tras mirar por la vivienda el ruido había venido de la caída de un cuadro en el baño ese cuadro estaba cogido por una fuerte y larga alcayata, la única forma de quitarlo era levantándolo y la alcayata estaba en perfecto estado” decía nuestro testigo.

“Me empecé a preocupar a raíz de, un día de enero, en el que me levanté para trabajar por la mañana y el cachorro había orinado en el pasillo a la altura del baño, cogí el cubo del baño para limpiarlo, cuando empecé a limpiar me di cuenta de que habíamos pisado el pipí por la noche porque había huellas en el suelo. Limpiando las huellas ya empecé a tener un poco de miedo pues, mientras las seguía, me daba cuenta de que el tamaño no concordaban ni con las mías ni con las de mi pareja por entonces. Pasé auténtico miedo cuando esas pisadas terminaban en la pared, una pared que estaba vacía y que no era lógico andar hasta ella de noche. Además es una pared que linda con ese local vacío y la librería “Don Cecilio”, si le digo la verdad no podría cuantificarle el miedo que pasé tanto que después de sacar al perro esa mañana abrí la puerta un poco para que entrara el perro y ni entré en la vivienda”.

Más experiencias inexplicables

No fue la única experiencia que vivió en este lugar pues “posteriormente pasaron más cosas, en algunas ocasiones ligadas al perro como, por ejemplo, estar echado en el salón el perro dormido y levantarse de pronto y mirar al pasillo donde se encontraba el baño y la habitación y tener la misma reacción de cuando alguien venía de visita: mover el rabo ponerse nervioso e ir a recibirlo. Tanto era que se sentaba y le daba la pata al aire” relataba.

“En otra ocasión quedé totalmente paralizado y congelado de la bajada de temperatura que se produjo y pasó que lo que fuera estuvo jugando durante diez minutos con el perro y su pelota, imagínese yo en el sofá viendo la tele y una pelota que rueda desde el pasillo antes citado hacia el perro, el perro la coge y la vuelve a llevar, viene de nuevo al salón sin la pelota se sienta y vuelve a rodar la pelota hacia el así durante casi 10 minutos” impresionante sin duda esta experiencia.

“En otra ocasión, tras limpiar la casa, me senté en la puerta mirando al patio junto al perro mientras se secaba el suelo, de repente sentí un soplido fuerte en la oreja muy fuerte y a la vez el perro chilló como si le hubieran pisado el rabo, salí despavorido de allí en esa ocasión. También se produjeron otros fenómenos como cosas que cambian de lugar, desde objetos de la cocina que aparecían en la mesita de noche como cubiertos que aparecieron en la bañera o una máquina de cera dentro de la ropa sucia. Esta es mi vivencia en el inmueble y lo que allí habite” finalizaba nuestro testigo.

Una investigación que ha dado comienzo en este inmueble y que parece que puede generar una amplia gama de fenómenos paranormales en un lugar encantado como la vieja librería “Don Cecilio” que, hoy día, se dedica a otra actividad más profana y menos cultural.