Fenómenos paranormales en el «tren» abandonado

Los fenómenos paranormales pueden sorprender a la persona cuando menos se lo espera, ocasiones en las que si saber como se ve inmerso dentro de unos minutos, que pueden parecer horas, y donde se viven experiencias que son aterradoras. Es lo que le ocurrió a nuestro testigo y un grupo de amigos cuando iban a «explorar» unos vagones de tren abandonados.

Urbex y fenómenos normales

Nuestro testigo se llama Enrique y me decía: «No quiero salir en ningún medio ni nada de eso, mientras menos se conozca mi identidad mejor. Hay veces que solemos salir a hacer actividades para desestresar, jugamos al airsoft o urbex, te relaja del estrés del trabajo. En una de esas ocasiones me dijeron de ir a explorar, de noche, unos vagones de tren abandonados que hay en la zona de la carretera de Camas y Santiponce [en Sevilla]. Nos pareció buena idea y decidimos hacer esa excursión nocturna. Siempre vamos como marcan las reglas del urbex: no tocamos no destruimos nada, todo se deja tal y como te lo encuentras. Ese fue el ánimo que tuvimos» decía.

Llegados al lugar «tuvimos que acceder por un caminito que hay que lleva por algunos sitios donde se monta a caballo por allí y ya en el sitio vimos los vagones y entramos, están abiertos y abandonados. Así comenzamos a movernos, a iluminarnos con luces de infrarrojo, con visores para que no se nos viera desde la carretera. No sabíamos que allí pasaran cosas de estas extrañas que tu sueles contar y por eso ni nos preocupamos. La cosa es que cogimos e hicimos una fila e íbamos de un vagón a otro. En un momento dado un compañero mando parar con la mano y nos detuvimos. Delante nuestra había alguien, se veía en el contraluz de la puerta una silueta. Entonces pensamos que podía ser un seguridad o alguien y esperamos a que nos echaran la bronca pero no, nada de nada, allí se quedó inmóvil delante nuestra mientras la temperatura bajo de una forma muy grande. Aquello no se quitaba de allí y cuando le gritamos: «¿Qué quieres?» pues se desvaneció simplemente. Claro, eso no hizo entrar en pánico, mi amigo decía: «¿Dónde se ha metido?» por que no se le veía» explicaba detalladamente su experiencia.

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Situación límite

«Hubo un momento en el que decidimos salir por la puerta donde estaba esa aparición y entonces fue cuando sentí que algo que tocaba, que algo que agarraba y tiraba hacia atrás, claro, mi instinto fue el de pegar un manotazo atrás e impactar con alguien que allí no estaba. Fíjate mi vista detrás mía pero al fondo, en la otra puerta y vi a la misma sombra, ahí ya le dije a mis compañeros que estaba pasando algo raro y que debíamos salir de allí cuánto antes».

«¿Qué hicisteis en esta situación?» fue mi pregunta. «Te diré que de cuatro que éramos dos salieron por la ventana a la mayor velocidad que has visto a dos personas hacerlo y nosotros dos estábamos encajonados por aquella sombra, teniendo el miedo que la otra estuviera delante si no era la misma, así que cogimos e hicimos lo mismo, salir por la ventana. Aún no se que es lo que pasó esa noche pero desde luego nada normal» concluía.

Una experiencia más en un punto, unos vagones de tren, donde no te tiene constancia que haya pasado nada pero que, quizás, sufra lo que se llama un «fenómeno de apego» en la que una persona, al morir, dejará su presencia al lugar en el que trabajo. Es lo que indican los parapsicólogos y que yo, sólo, me limito a citar mientras se trata de buscar una explicación convincente al caso.