Fenómenos paranormales en un hogar tras la muerte de un familiar

En pocas ocasiones el ser humano se encuentra tan indefenso como cuando se enfrenta a lo imposible, a lo extraordinario, a aquello que no puede explicar y que, sin embargo, puede tener ante sus ojos provocando todo tipo de reacciones y emociones.

Es el caso de aquellos fenómenos inexplicables que suceden en el interior de nuestros hogares, de las casas que, para casi todos, es un santuario. La historia que me dispongo a contarles le sucede a un matrimonio sevillano que tiene que atravesar por el duro trance de enterrar a un familiar muy cercano, padre del cabeza de familia. Debido a una enfermedad agravada con una neumonía muere y la familia llora la pérdida irreparable si bien los últimos años de vida de este -por la muerte de su esposa- agrió su carácter y se convirtió en una persona uraña, desconfiadas, desagradable y con un punto de mal carácter que pagaba principalmente con su hijo.

En esos momentos siempre se atribuyó al desconsuelo que sentía por perder a su esposa y aun hacía las mismas cosas que cuando ella estaba en vida. Tomar un café en la terraza o dar un paso a la hora que solían darlo, incluso a poner sus viejas canciones o recordar momentos. Había veces que se le escuchaba hablar solo, relatar, todos pensaban que “al abuelo se le había ido la cabeza”.

Pero la convivencia se hacía imposible y aquel hombre se acabó convirtiendo en un extraño “los últimos meses fueron una agonía, con peleas diarias, por todo una protesta, mal genio, malos modos, tremendo” decía Ricardo Álvarez. “Lo peor vino al morir mi padre. Aquella misma noche recibí una llamada de teléfono en mi móvil, serían las 2 de la mañana y sonó, me desperté y al cogerlo ponía “Papa” y su número de teléfono móvil. Lo cogí pero no había nadie y era imposible. No se, muy raro. A partir de esa noche comenzaron a sucederse todo tipo de fenómenos extraños, desde luces en su dormitorio, el que él ocupaba, que se encendían y se apagaban, hasta pasos que se escuchaban en el pasillo con el típico arrastrar de pasos que él tenía o conectarse la televisión por la noche en la cadena que él solía ver”.

Olores reconocibles

Era el inicio de una fenomenología que se extendería en la casa: “recuerdo como una noche nos llegó una bofetada de olor muy fuerte del cuarto de baño. Nos levantamos a ver y al entrar no había nadie y sólo un olor super fuerte a la colonia que él solía usar, era muy fuerte pero su colonia estaba cerrada y no estaba ni abierta. Era raro, muy raro y las cosas fueron a más”.

Los días pasaban y los fenómenos se sucedían: “Otro hecho inexplicable fue una tarde que me desperté de la siesta, salimos a dar un paseo que con esto de la pandemia se agradece, en casa no había nadie y al volver nos llegó un fuerte olor a café, nos extraño y sólo al llegar a la salita pequeño vimos un café puesto allí como a mi padre le gustaba que, evidentemente, nadie lo había podido preparar por que nosotros habíamos salido y los niños estaban estudiando en casa de dos amigos, era imposible” se preguntaba desorientado.

“Lo peor llegó una noche que sentimos “¡He dicho que no!” en el salón y reconocer la voz de mi padre, al acudir sólo vimos como una silueta negra que se alejaba y no pudimos ver más, pero se parecía a la silueta de mi padre, un señor alto y delgado que nos lo recordó” decía.

“Fuimos a ver al párroco de la iglesia que vino a casa y echó agua bendita, rezó unas oraciones y desde entonces hay menos problemas pero los olores nos siguen llegando de él y el miedo lo tenemos” concluía nuestro testigo.

Fenómenos que vienen a ocurrir en un hogar y donde, tras el fallecimiento de un familia, parece que su vestigio aún se resiste a dejar esta vida y cruzar “al otro lado”.