Hallazgo “imposible”: el colgante de la diosa Hathor

Un interesante descubrimiento se ha producido en la ciudad de Salamanca, en un yacimiento que data del año 1990 (en sus primeras excavaciones) y ahora ha dado una sorprendente muestra de su pasado.

Todo el entorno salmantino ha estado habitado desde la Edad de Hierro, entre el 900 a.C y el 400 a.C.; en el cerro de San Vicente había un recinto amurallado que ya había ver la importancia del sitio con una gran vivienda central construida en adobe donde vivía el jefe local, en torno a ella otras muchas construcciones que reflejaban ya la antigüedad del sitio.

Cuando comenzaron los trabajos arqueológicos en la zona, en 1990, pocos podían sospechar todo lo que estaba por descubrirse. El equipo de Antonio Blanco, experto de la Universidad de Salamanca junto a Cristina Alario y Carlos Macarro quedó sorprendió al trabajar en esa “casa” del jefe de la aldea donde se centraron los trabajos. Ahora se ha hallado un objeto con unos 2600 años de antigüedad y un marcado carácter simbólico.

La diosa egipcia Hathor

El objeto en cuestión se trata de un amuleto rendido en honor a la diosa Hathor, que era la diosa de la sexualidad, del amor, de la alegría, el cuidado materno y la danza o la música. Era la protectora de las embarazadas, el parto y las matronas, una especie de “ángel de la guarda” de las mujeres aunque también podía tener un carácter vengativo contra los enemigos. Se la representaba como una vaca aunque, lo normal, era una mujer con cuernos de vaca, el tradicional tocado y el emblemático disco solar.

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Así el amuleto resulta muy sorprendente no siendo el único que se ha realizado en la misma donde destacan dos bancos corridos con un “enorme hogar central con forma trapezoidal, que recuerda a una piel de toro extendida de connotaciones tartésicas” siendo quemada, intencionadamente, en el siglo VI a.C., como parte de un ritual “tras el fuego, su interior se rellenó con los adobes de las paredes, colocados cuidadosamente a soga en hiladas concéntricas”.

Del interior de la casa destacan “una inusual abundancia de molinos para molturar cereales” así como una vajilla pintada, candiles (2) donde se presupone que había una gran actividad social con grandes comidas comunitarias. También había artículos de otros puntos del Mediterráneo de origen fenicio y egipcio, posiblemente el amuleto de la diosa Hathor se debiera a un intercambio junto a cuentas de collar y trozos de cuencos que pueden ser originarios del Nilo.

Relacionas culturales y comerciales con otros puntos del Mediterráneo

Así se establece una relación con tierras que distan miles de kilómetros. En torno a ello Juan Padilla, de la Universidad de Salamanca, decía: “es que el cerro estuviera mucho mejor conectado de lo que habíamos pensado con las rutas de larga distancia de hierro y estaño, metales entonces muy demandados y que a través de ellas llegaran conocimientos, objetos y costumbres del Mediterráneo oriental” tras ello el jefe local intercambiaba regalos o presentes.

Un hallazgo muy importante que pone de manifiesto las relaciones comerciales y culturales entre pueblos distantes que no se hubiera sospechado, pueblos distantes tantos kilómetros como los que separa a la Península Ibérica de Egipto u otros países en la orilla más oriental del Mediterráneo y con los que hubo comercio y relaciones.

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Además del concepto religioso y protección, protección para un embarazo y la nueva vida que era la base de asegurarse la continuidad en las aldeas y también en la lucha o las tareas en el campo o la ganadería pues los hijos eran concebidos como familia pero también como mano de obra que ayudaba a la casa en estas sociedades.