Inquietante experiencia paranormal, en Cádiz, días antes de Halloween

Están cercanas las fechas de Halloween y son muchos los que se disponen a vivir la noche especial en la que, dicen, de abre una puerta que une el mundo de los vivos y de los muertos, el mundo de lo humano con el de los espíritus, la noche en la que todo puede pasar.

Son muchas las personas que se apuntan a rutas de misterios por las calles de su ciudad o participan en fiestas mientras muchos niños y niñas, ilusionados, con sus trajes aterradores, llaman a las puertas diciendo aquello de “truco o trato” reclamando sus caramelos y golosinas.

La muerte de la abuela

Pero lo que les quiero contar es una experiencia, real, que tuvo una familia en las fechas previas a Halloween. Fue el protagonista de la misma, Javier Ruiz el que me la narraba hace escasos días: “Fue el año pasado, todo parecía ir bien, había cierta libertad con esto de la pandemia aunque se sabía que iban a restringir muchas cosas y no se sabía si se llegaría bien a la noche de difuntos. Nosotros habíamos sufrido la muerte de un familiar la semana antes, el 24 de octubre de 2020, mi abuela estaba muy mayor y murió de neumonía. Fue un palo para la familia pero era algo que se veía venir, que no nos extrañó aunque siempre se siente” comentaba el testigo.

“Todo pasó en esa semana antes. Al morir pues mi madre me dio las llaves de casa de la abuela, que no estaba muy lejos de aquí, de la avenida de Carranza, y fui a coger unas cosas que me pidió mi madre por si hacían falta de cara al Ocaso y eso, papeles más que nada. Mi abuela lo tenía todo pagado al día, la pobre decía que se había pegado toda la vida “pagando muertos” y bueno, la recordábamos con nostalgia. La cosa es que fui a su casa y mi madre, más o menos, me orientó por donde buscar esos papeles. Lo primero que me llamó la atención fue que al entrar olía a la colonia que ella se ponía, era un olor muy penetrante. Le dije que mi novia si olía ese mismo olor y me dijo que sí. Fíjate que lo primero que hicimos fue ir al baño a ver si se había caído un bote y por eso olía así. Pero nada” recordaba.

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“Me puse a buscar los papeles y entonces fue cuando comenzamos a sentir pasos, pisadas, eran dentro del piso, no arriba y en el del lado. Pensé que mi padre o mi tío habían ido a lo mismo y me asomé pero no vi a nadie. Seguimos buscando y se escuchó un portazo, entonces fue cuando Noemí me dijo “aquí hay alguien, seguro” y revisamos palmo a palmo la casa. Hacía mucho frío, para ser esas alturas de año tampoco es que la temperatura estuviera muy mal pero allí dentro era horrible, además fue en cuestión de segundos. Me dijo mi novia que hacía muchísimo frío y yo asentí con la cabeza. No pasó ni un minuto cuando sentimos del cuarto de mi abuela, del dormitorio: “Javi ven” y nos quedamos los dos mirándonos como diciendo: “¿Quién ha dicho eso?”. Entonces fuimos hacia allá, con mucho miedo, y al entrar vimos a la abuela en la cama, era ella, no era una visión ni una alucinación” explicaba cariacontecido mientras tomaba de la mano a la chica.

Reacción ante la aparición

¿Cómo estaba físicamente?” le pregunté. A lo que me respondió: “Como era ella, una señora mayor pero muy cuidado, siempre muy repeinada y con su colonia puesta, con una bata rosa y sus gafas colgando del cuello”.

¿Qué hicisteis?” fue mi siguiente pregunta. “Sinceramente, Noemí dio media vuelta, en un visto y no visto y salió corriendo, yo hice lo mismo, no dimos opción a nada”.

Durante un año la familia guardó ese “secreto” aunque “siempre tuve la curiosidad de ver que podía ser. No lo dijimos a nadie, mi novia me dijo varias veces que te escribiera a ti o a Iker Jiménez, pero claro, no me atrevía. El otro día recordábamos a mi abuela y reuní fuerzas para quedar contigo y contarte lo que nos pasó. Ya no se volvió a repetir nunca más, sólo fue esa ocasión, nos hemos quedado allí muchas veces y no ha pasado nada más”.

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Yo no sabría explicar la razón de la manifestación de la abuela de Javier en su domicilio, quizás lo que indica Emilio Carrillo al respecto sea oportuno en este caso y que viene a decir que cuando alguien muere puede no tener, durante un tiempo, consciencia de muerte y, por ello, “creer” que aún vive haciendo acciones propias de la vida. Puede ser una explicación allá donde mi desconocimiento -y el de muchos otros profesionales- es evidente sin que tengamos respuestas a este tipo de preguntas.

La experiencia es innegable y quizás sea una prueba más que hay vida después de la muerta, vida más allá de la vida.