La creación mágica y profética de la ciudad de Cádiz

Cádiz es una ciudad que tiene milenios de Historia, una Historia que se liga a grandes culturas y grandes pueblos que, en su mayoría, fueron navegantes y comerciantes, sobresaliendo el fenicio, el más famoso de toda la Antigüedad y, sin dudas, el más extendido por el Mediterráneo.

Llegaron a nuestras costas y fundaron la ciudad de Cádiz, su Gadir fenicia, en plena Península Ibérica y controlando la entrada al paso al Mediterráneo por lo que hoy es el Estrecho de Gibraltar, las famosas “Columnas de Hércules” de las que nos habla la tradición como aquellas que separó el héroe y que constituía el mismo fin del mundo si se iba más allá.

Más allá de las Columnas de Hércules

Realmente lo que esperaba al navegante más allá era el océano desconocido, la grandeza del enigmático -y sin nombre- Atlántico, una masa de agua que se trataba de evitar y de la que se decía que era habitada por terroríficas criaturas. Constancia hay que naves fenicias llegaron a puntos muy desconocidos para ellos como, por ejemplo, la costa atlántica de África e, incluso, los más heterodoxos, a Brasil.

Muchas eran las creencias populares sobre lo que había más allá, lo cierto es que otras naves que se aventuraron en sus aguas desaparecieron o no regresaron jamás y dio origen a pensar que esos mismos monstruos hundía las naves y devoraban a las tripulaciones o que había una gran catarata por la que se perdían, para siempre, las embarcaciones. Creencias supersticiosas amparadas en el desconocimiento pero muy arraigadas.

Hércules no fue más que el Herakles griego derivado del navegante fenicio Melkart, aquel que en un alarde de arrojo y valentía decidió ir más allá y costear pasando ese “Estrecho” hasta llevar a la desembocadura del Guadalquivir y crear, entre otras, Sevilla (al menos así se le atribuye en la leyenda). Pero la verdad es que siempre, estos pueblos comerciantes, buscadores del oro, la plata y las pieles, buscaban el contacto con otros pueblos y establecer rutas comerciales para su enriquecimiento y engrandecimiento. Así surge el comercio con los tartésicos o los turdetanos.

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Oráculos anunciadores

Lo curioso es que también la magia interviene en la leyenda de la fundación de Cádiz y es reflejado por el geógrado griego Estrabón, en el siglo I a.C., en “Geografía”, donde escribe:

“Cierto oráculo envió a los tirios a fundar un asentamiento en las Columnas de Herakles… Con la idea de que allí se encontraban entonces las Columnas de que había hablado el oráculo, echaron el ancla en cierto lugar, sin atravesar el estrecho, allí donde hoy se levanta la ciudad de los sexitanos (de Sexi, actual Almuñécar). Mas como en este punto de la costa ofreciesen un sacrificio a los dioses y las víctimas no fueron propicias, se volvieron.

Tiempo después, los enviados atravesaron el estrecho, llegando hasta una isla consagrada a Herakles, sita junto a Onoba (Huelva), ciudad de Iberia.

Como creyeran que allí estaban las Columnas, sacrificaron otra vez a los dioses, pero los signos fueron nuevamente adversos y regresaron a su patria.

En la tercera expedición fundaron finalmente Gadeira (Cádiz), alzando el santuario (el templo de Hércules, en el actual islote de Sancti-Petri) en la parte oriental de la isla y la ciudad en la occidental”, textualmente recogido de los escritos del significado geógrafo griego.

Fueron los fenicios que exploraron nuestras costas -nótese que llegaron a la hoy Huelva- y fundaron diferentes asentamientos o colonias por designio divino siendo Gadir su “plaza fuerte”, sería hacia el 1104 a.C., “ochenta años después de la caída de Troya” según el historiador Veleyo Patérculo, dando origen a una de las ciudades más antiguas del mundo y de Occidente.