La gran epidemia de fiebre amarilla que asoló a Cádiz

La ciudad de Cádiz, a lo largo de la Historia, ha sufrido muchas epidemias y males, circunstancias que se han ido sumando y que derivaron en el problema de salubridad obvio así como el inicio de un “fin del mundo” local.

Dentro de Archivo Histórico Provincial de Cádiz se encuentran documentos que son realmente imprescindibles  como el titulado “La Junta de Sanidad de Cádiz: las epidemias que asolaron Cádiz en el siglo XIX”. En el que se puede leer todo lo referente a la gestión –actas, correspondencia, registro de órdenes y libros de cuentas– de la propia Junta, las testimoniales de las mortandades en las epidemias, en especial en el siglo XIX y que aportan muchos datos.

Hay una etapa en la que las epidemias se cebaron especialmente con la capital gaditana como fueron las de fiebre amarilla y del cólera que, entre 1800 y 1819, se cobró la impresionante cifra de 68.000 víctimas. Estas quedan recogidas -los muertos- en los “Libros de registro de mortandad” que comprende el tiempo desde 1810 a 1860. Curioso es el periodo de Cortes entre los que podemos encontrar la “Epidemia de 1804” y “Epidemia de 1814”.

La gran epidemia de fiebre amarilla de 1800 fue especialmente cruenta pues, además, fue la vía de entrada a Andalucía. La fiebre amarilla es transmitida por la picadura de un mosquito que, habitualmente, “viajaban” en los barcos que llegaban a la ciudad, ese fue el indudable desencadenante y como comenzó la epidemia a extenderse en la ciudad y en otros puntos de la provincia.

La Real Orden de 5 de septiembre de 1800, el Supremo Consejo de Castilla ordenaba que se enviaran los efectos de la epidemia en la ciudad por sexos y edades. Desde el Ayuntamiento de Cádiz se solicitó a los “Señores Curas” que le remitieran nota de esta en sus respectivas Parroquias siendo un documento abierto “Nota de los que han fallecido en la Feligresía de San Lorenzo de esta Ciudad de Cádiz en todo el mes de agosto de este año de 1800 durante la Epidemia con expresión de sus nombres, naturalezas, edad, estado, vecindad, total diario y total general”.

Recopilando todos los datos encontramos que fueron 7.387 víctimas de las cuales 5.810 era hombre y 1.577 mujeres. Igualmente 1.128 en el Hospital de la segunda aguada respectivos al Departamento de la Real Isla de León (hoy San Fernando), Arsenal de la Carraca, Buques armados y Ejército acantonado.

Las condiciones meteorológicas de la ciudad eran las idóneas pues hacía un grado de calor y humedad exacta para propagar el virus transmitido por el mosquito y, posiblemente, por la cantidad de “ejemplares” del mismo que había en los barcos.

Los fallecidos fueron trasladados al cementerio de San José dándose cuenta de su origen, si procedía del depósito de cadáveres, del Hospital de San Juan de Dios, Hospital del Carmen, Hospital del Hospital Real, Hospital de la Segunda Aguada, parroquias o del cementerio de Puerta de Tierra así como si se trataba de hombres, mujeres, niños o niñas. En otro documento se da cuenta de ropas y muebles para quemar extramuros de una forma exacta inventariada.

La epidemia de fiebre amarilla provocó un gran número de víctimas así como en otras ciudad, como Málaga, donde fueron más de 11.000 muertos entre los veranos de 1803 y 1804, esa cifra suponía un 33% de su población.