La “mansión Winchester” de Cádiz, la peor de las casas encantadas

Cádiz es una ciudad que tiene tanta Historia como leyendas y lugares de interés que se pueden visitar que aúnan todo ello y mucho misterio. Una de esas casas encantadas es la que se puede encontrar en la Plaza del Mentidero y que tiene una relación con un cuadro, un cuadro tan aterrador como inquietante.

Se denomina coulrofobia al miedo irracional o fobia a los payasos y mimos; no es un miedo que afecte sólo a los más pequeños de la casa sino que también es algo que sienten personas de más edad como adolescentes y adultos, para ellos la película “It” es impensable de ver o todo lo que tenga que ver con estos simpáticos personajes que, a veces, puede resultar una pesadilla.

Pero en la Plaza del Mentidero me encuentro esperando a un amigo y, en el momento en el que llega me dice: “Vaya sitio en el que habéis quedado, nada menos que donde está la “Mansión Winchester” de Cádiz”. Aquella afirmación llamó mi atención y le pregunté la causa de ello. Este me dijo: “Aquí hay una historia de fantasmas y hechos paranormales que echaron a varios inquilinos y se dice que la casa está encantada y tiene un cuadro que está maldito, como te lo cuento”.

De esta forma Enrique -que así se llama- me siguió contando: “Aquí vino a vivir una familia y en las paredes peladas sólo destacaba un cuadro que había colgado de un payaso con la palma de la mano abierta. Les resultó simpático y decidieron dejarlo allí colgado. Pero la cosa se complicó. Aquella noche el padre se sintió mal y a la mañana siguiente, de imprevisto, apareció muerto. Bueno, pues nadie pareció reparar en el detalle pero en el cuadro del payaso había un cambio, en su mano abierta, como estaba originalmente, había bajado un dedo, como si contara las víctimas que se iba a cobrar”.

“A los pocos días la madre se comenzó a sentir mal también, empeoraba por días y, de nuevo, al amanecer, había fallecido, el payaso ya tenía dos dedos bajados y siguió en ese plan hasta que tenía bajados todos los dedos menos el meñique. Bien, aquella noche se produjo un incendio en la casa y acudió un equipo de bomberos a extinguir la llamar, a apagar el mismo. Fíjate que lo único que pudieron salvar fue el famoso cuadro del payaso. Cuando se reformó la casa y la pintaron y demás se volvió a colgar el cuadro y, ¿sabes? El payaso estaba en la pintura con palma de la mano abierta” decía sorprendido.

El cruel destino del almirante

Pero no se paró ahí las leyendas de este punto “sobrenatural” de Cádiz pues había algo más por contar: “En la misma casa pasó otro suceso que, cuando menos, llama la atención y se señala como un suceso paranormal extraordinario. Hace mucho tiempo, a mediados del siglo XX, en la década de los 50, vivió un militar allí, un almirante. Pues bien, de la noche al día el hombre cogió una depresión o algo y se encerró en la casa. Comenzó a cavar un agujero, se metió dentro y allí murió. Dicen que, hoy día, cuando se pasa por la casa, por el bajo, en la fecha en la que murió, si pones atención, pasadas las doce de la noche, sobre la una o una y media de la mañana, se puede escuchar los llantos y quejidos del almirante lamentando su cruel destino y su desdicha” finaliza.

Siempre me han gustado la estética de este tipo de historia, de leyendas, de narraciones de nadie que se cuentan en todo el mundo pero que en Cádiz suenan de forma tan especial.