La verdadera historia de ‘Anna Delvey’, de Anna Sorokin, la popular serie de Netflix

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Muy popular se ha hecho la miniserie de Netflix «Inventando a Anna» y que narra las peripecias de una estafadora que se hacía llamar Anna Delvey, presunta hija de un multimillonario alemán y que, realmente, escondía a la figura de Anna Sorokin, sin un centavo y de origen humilde.

Se trataba de una veinteañera que se introdujo en las altas esferas de Nueva York con una historia inventada en la que decía tener un fondo de más de 60 millones de dólares en Alemania. Logró estafar cientos de miles de dólares a amigos y Bancos neoyorkinos mientras exhibía «palmito» en las fiestas más exclusivas de la ciudad estadounidense amparada en ser «una rica heredera».

¿Quién es Anna Delvey?

Aunque su historia de comenzó a conocer en el año 2018 vía redes sociales lo cierto es que ha sido la serie de Netflix de Shonda Rhimes la que ha popularizado aun más su figura. La estafadora nació el 23 de enero de 1991 en Domodedovo, en sureste de Moscú, hija de un conductor de camiones.

En el año 2007 se trasladó a Alemania y se graduaría en el instituto en 2011; dejó el país para asistir a Central Saint Martins en Londres pero no acabó y regresó a Alemania donde trabajó como becaria en una empresa de relaciones públicas. De allí intentaría una nueva aventura en París para estar en prácticas en la revista francesa Purple, ahí sería cuando comienza a llamarse Anna Delvey sin que corresponda o tenga ninguna relación familiar.

En el año 2013 se traslada a Nueva York donde asiste a la New York Fashion Week, además hizo que la oficina de Purple la acogiera en la delegación neoyorkina aunque tampoco permaneció allí mucho tiempo. Dadas las oportunidades que presentaba N.Y. se le ocurre la idea de poner en marcha su vida como «rica heredera» y la «Anna Delvey Fundation», que era una especie de club privado elitista y donde pretendía establecerse en un lugar cotizado por la Church Missions House.

Sorokin parecía tener una ambición desmedida y poca cabeza pues podía ser descubierta en cualquier momento dado que no tenía dinero, en 2015 conocer al millonario Michael Xufu Huang al que llega a acompañar a la Bienal de Venecia si ella pagaba sus gastos. De regreso a Nueva York ella no liquidó la deuda según el acuerdo, Huang pensó que era una «chica despistada» y no le dio más importancia pensando que pagaría pero en un restaurante, en el año 2016, con motivo de una fiesta de cumpleaños, se enteró que había dado un número de tarjeta no válido y los datos eran falsos.

Huang fue el primero en pensar que era una estafadora aunque, con posterioridad, le pagara el viaje a Venecia con un nombre y datos desconocidos.

Estafas por cientos de miles de dólares

Como su fundación no funcionaba dio un golpe de tuerca a toda la rocambolesca historia inventada y falsificó extractos bancarios con los supuestos 60 millones de dólares de un fondo, con ellos pidió un préstamo de 22 millones de dólares al City National Bank aunque se los denegó al no aportar toda la documentación requerida. Le trasladó la misma propuesta a Frotress Investment Group que aceptó siempre y cuando pagara 100.000 dólares para cubrir gastos de tramitación, dinero que obtuvo del City National Bank con un préstamo temporal que prometió devolver de forma rápida, cosa que no hizo.

Pero en Fortress también hacían sus verificaciones y comprobaron como Anna no era de origen alemán sino ruso y cuando se fue a organizar una reunión en Suiza con los pretendidos bancos de su fortuna ella retiró la solicitud.

Fortress ingresó 55.000 dólares a Anna Delvey (Sorokin) de la parte no utilizada de los 100.000 dólares iniciales, ella los gastó en hoteles, fiestas y ropa de lujo. Deba fuertes propinas que le granjeaba la simpatía de los empleados del mismo, en 2017 se hospedó en el 11 Howard de Soho en Nueva York, la tarjeta no era válida y se le reclamó una factura de 30.000 dólares, era el mes de febrero.

En abril de 2017 depositó cheques falsos en una cuenta de Citibank por valor de 160.000 dólares usando 70.000 con los que pagaría su parte del hotel pero no dio ninguna tarjeta válida y la desalojaron. Igualmente usó servicios de un vuelo chárter Blade -con un valor de 35.390 dólares- que no pagó y fue denunciada.

Otra denuncia vendría de un viaje a Marrakech, en Marruecos, con tres amigos en mayo de 2017 para poner en marcha el Sistema Electrónico para la Autorización de Viajes, se hospedaron en un hotel de gran lujo en la ciudad y, de nuevo, problemas con la tarjeta de crédito. Se las valió para que una amiga, Rachel DeLoache, pagara 62.000 dólares de los gastos indicando que ella se lo reembolsaría al llegar a Estados Unidos. Puso excusas y dio largas a Rachel y nunca pagó. La opción fue denunciarla.

En Estados Unidos se alojó en el Hotel Beekman -donde acumuló una deuda de 11.518 dólares y en el Hotel W Nueva York Union Square. De ambos la echaron y se denunció a Anna Delvey por robo de servicios. En ese momento ya estaba siendo investigada por la Fiscalía del Distrito de Manhattan por fraude bancario.

En agosto de 2017 se estudiaron los cargos contra Delvey y se la acusó de dos cargos de tentativa de hurto mayor en primer grado, a todo ello se le unía , tres cargos de hurto mayor en segundo grado, un cargo de hurto mayor en tercer grado y un cargo de delito menor de robo de servicios. Las solicitudes de préstamo fraudulentas en el City National Bank y al Fortress Investment Group se consideraban muy graves y, además estaban los cargos por los fraudes con cheques y la denuncia por el impago de Marruecos.

El 3 de octubre de 2017 es detenida en el Passages Malibu en Los Ángeles, un centro para el tratamiento de adicciones, se usó de cebo a su «amiga» Rachel, con la excusa de un almuerzo acudió a la cita y allí fue detenida por la Policía al mando del agente Michael McCaffrey.

En octubre de ese mismo año el fiscal del distrito de Manhattan, Cyrus Vance Jr. anuncia la acusación contra Sorokin y el 26 de ese mismo mes se hizo formalmente la misma.

El 18 de diciembre de 2018 compareció ante el Tribunal y no aceptó un acuerdo de culpabilidad con una pena de tres a nueve años de prisión. El juicio comenzó el 20 de marzo de 2019 donde también dio el espectáculo pues se negó a comparecer pues la ropa que se le había dado no estaba planchada. Demasiado exigente para lo estafadora y pobre que era. El Juez Kiessel dijo: «Esto es un juicio. Es una acusada en un caso penal. Lamento que su vestimenta no esté a la altura de sus necesidades […] pero tiene que estar aquí».

El 25 de abril de 2019 se la declaró culpable de ocho de los cargos y fue condenada, el 9 de mayo de 2019, a una pena de entre 4 y 12 años de prisión, pagar una multa de 24.000 dólares y restituir casi 200.000 dólares. Se la encarceló en la prisión de Rikers Island durante el juicio para ser transferida al correccional de Berdford Hills antes de pasar al de Albion.

Salió en libertad el 11 de febrero de 2021 siendo detenida en marzo pode el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas por sobrepasar su visado, se la pasó a deportación para ser expulsada al país de origen (Alemania), el 28 de septiembre de 2021 seguía en custodia del mismo departamento.
Netflix vio un filón en su historia y compró los derechos por 320.000 dólares con los que debió pagar las múltiples restituciones impuestas por el Tribunal.