Las cosas de Cádiz: ¿Fantasma amoroso o amante escurridizo?

En el mundo de lo paranormal pueden darse circunstancias que son realmente curiosas y, en ocasiones, el humano avispado tirar de lo paranormal para cubrir sus propias acciones.

Es lo que pudo haber ocurrido en Chiclana, en la provincia de Cádiz, en las barriadas de San José y la Solajita con un espectro muy especial.Los vecinos de la zona confesaban haber visto un fantasma que se cubría con una sábana y que nadie podría cogerlo. Sus apariciones crearon una gran alarma social y se llegó, incluso, a hacer grupos vecinales que, armados con palos y perros, vigilaban las calles.

Visitas de todo un fantasma «de sábana»

Todo ello ocurrió en el año 1983 y la Policía pidió que se dejara hacer su labor y que fueran ellos, los agentes del orden, quienes capturaran al «fantasma» si es que podrían.

Pero el fantasma demostró ser inteligente y con una amplia capacidad de recursos para escapar. Tenía poco de fantasma y si mucho de amante que solía colarse en casa de su amada camuflando su identidad pues, probablemente, se trataba de una mujer casada y eso, en la época, era motivo de críticas y murmuraciones. Fue Antonio Ribera, de Diario De Cádiz, quién indagó sobre este fantasma y se conoció que era un vendedor ambulante casado, con 35 años y que solía hacer aquellas «espectrales» visitas a su amada.

No faltaron imitadores, con ganas de guasa, que metiendo miedo a los vecinos, se disfrazaban y entre risas y veras algún porrazo se llevó.

¿Identidad real o falsas acusaciones?

La Policía, entre tanto, buscaba al fantasma enamorado que tanto malestar estaba creando. Una identidad atribuida al «fantasma» era la que señaló Manuel Pérez, un testigo que lo vio en su casa y que dijo que se trataba de Juan Moreno, apodado «el Plátano» y que este negó en repetidas ocasiones diciendo que «no sabía nada».

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Para otros el «fantasma enamorado» no era más que un disfraz bajo el que ocultar la identidad -como los casos de la «marimanta»- por cuestiones del contrabando en la zona.

También se dijo que la Policía, tratando de proteger a «el Plátano» del frío, pues lo encontró desnudo en la calle, le colocó una sábana encima y de ahí el rumor que lo identificaba con el mismo. Finalmente acabaría entrando en el centro mental de Capuchino.

No se pudo conocer quién se escondía bajo la sábana del «fantasma enamorado» de Chiclana pero lo que si se convertiría en una leyenda que atemorizaba a muchos e inquietaba a más maridos de lo que se pensaba.