El misterio de los seres luminosos

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.-En muchas ocasiones son un gran número de personas los que afirman haber visto, en situaciones extremas, a seres que irradían luz, seres que, les han llegado a salvar la vida aunque no hay visto su rostro o conocido la identidad jamás. La Ciencia lo atribuye a visiones quiméricas producidas por condiciones de estrés elevadas o por estar en trance de muerte, falta de oxígeno en el cerebro o provocado por fármacos para tratar de mantener las constantes vitales de una persona en tan delicada situación. Pero los testigos afirman que no fue una invención de su menta y que lo visto fue real, surge entonces una incómoda pregunta: “¿De dónde surgen estos seres?”.

Los seres luminosos, los seres que irradian luz, han sido motivo de debates, algunos los confunden con ángeles, otros con entidades protectoras, en ocasiones han sido fotografiadas extrañas formas energéticas que se corresponden con anomalías o el haz de luz incontrolado e involuntario de alguien, pero la realidad es que verificar su existencia es tan improbable como demostrar otros muchos fenómenos que pertenecen al mundo del misterio y que bajo la catalogación de inexplicable guardan su secreto celosamente de todo aquel curioso e investigador que ha tratado de resolverlo.

Igualmente hay personas que tienen la capacidad de irradiar luz, personas que parecen emitir un halo de luz muy en consonancia con aquellos viejos relatos que hablaban de la vida de los santos y de cómo estos emitían un extraño resplandor.
La Ciencia ha querido estudiar éste intrigante fenómeno que llama tanto la atención. ¿Tiene el ser humano la capacidad de emitir o irradiar luz? ¿Es capaz el ser humano de generar electricidad y magnetismo?

Los inicios de ésta investigación comenzaron en los años 30 del pasado siglo XX, en 1938, cuando Antoine Timmer se desplazó a la ciudad de Nueva York (Estados Unidos) a un concurso que trataba sobre fenómenos parapsicológicos sorprendentes, donde no hubiera truco. La mujer asombró a las personas que hacían de jurado y que comprobaron donde no había ningún tipo de fraude ni trampa, entre otros miembros se encontraba el mago Joseph Dunninger, muy conocido en la época y con mucho prestigio.

Era curioso observar las especiales dotes de esta mujer que con sólo acercarse a un objeto metálico de no muy grandes dimensiones estos corrían hacia ella y se le quedaban pegados como atrapados por un misteriosa fuerza, no era un misterio, era magnetismo. La señora Antoine Timmer tenía la facultad de magnetizar su cuerpo carnal.

Pese al asombro que causó no le concedieron el premio pues Dunninger dijo que el mismo resultado podía obtenerse utilizando un sutil y fino hilo; pero la señora Timmer siguió asombrando a todos cuantos se le acercaban con sus increíbles facultades. Curiosamente en el hogar de ésta singular mujer, con la proliferación de los aparatos eléctricos, se producían habituales averías, fallos eléctricos o cortocircuitos cuando ella se encontraba cerca.

No fue el único caso registrado de persona ‘eléctrica’ o ‘magnética’ pues en 1952 un galés llamado Brian Williams, de Cardiff, se posicionó entre las personas más destacadas de su entorno al ser capaz de encender una bombilla con sólo tocarla con la mano.

Brian Clemens, rápidamente comenzó a llamársele ‘Flash Gordon’ por análogas facultades. En el año 1967 el diario londinense ‘Daily Mirror’ publicó un artículo sobre su persona y de cómo estaba cargado de energía eléctrica al más puro estilo ‘powder’. Además se descargaba si había otra persona cercana o un objeto metálico.

Esta fenomenología en seres humanos originó que se hablara de seres ‘eléctricos’ cuya ‘carga’ no se sabía bien como se realizaba ni el voltaje que era capaz de acumular en sus cuerpos. Pero se cree que es el mismo proceso por el cual se originan otros fenómenos relacionados como el de la creación de luminosidad o irradiar luz.

En otras ocasiones las personas ‘eléctricas’ han originado que salten chispas o apagones espontáneos de luz en su presencia. Estas facultades pueden ser involuntarias e, incluso, motivadas por una enfermedad.

En torno a este curioso fenómeno fue el doctor Julius Ramsom, médico jefe de la prisión de Nueva York, quien informó de una intoxicación alimentaria en la penitenciaria, afectó a treinta y cuatro reclusos y en el periodo de convalecencia uno de ellos hizo una bola de papel y al tratar de tirarla se le quedó pegada a la mano. Se comenzó a investigar el fenómeno que afectaba a este recluso y se descubrió que también afectaba a otros tanto que parecían “cargados de electricidad” pudiendo actuar sobre el magnetismo de la aguja de una brújula o torcer pequeñas láminas de metal. Fue cuando estuvieron curados de la intoxicación cuando los fenómenos desaparecieron totalmente y no volvieron a repetirse.

No hay ninguna explicación para tratar de resolver el misterio de las personas que irradian luz, acumulan electricidad –originando diversos fenómenos eléctricos- o que tienen magnetismo –literalmente-, se cree que pueden estar originados por fenómenos biológicos como se dan en la naturaleza con insectos como las luciérnagas pero que queda lejos de explicar las causas por las que se produce siendo sólo una hipótesis muy en el terreno especulativo. El estado de ánimo también parece influir en esta facultad pero, sea como fuere, jamás ha podido ser ‘recreada’ en ningún laboratorio ni por ningún científico del mundo.

Lo cierto es que es una facultad difícil de encontrar, rara, y cuando se puede observar sorprende a los testigos.