Psicofonías y fenómenos extraños en el ‘Puntal del Alamillo’ en Cádiz

Hay zonas que son desconocidas al buscador de misterio, de difícil acceso y, en ocasiones, perdidas en tu propia provincia.

El caso que les quiero contar sucedió en el denominado como Puntal del Alamillo, un espacio que está cerca a Bolonia y donde ocurren hechos que son fascinantes a decir de los que han tenido la ocasión de vivirlos.

Rápida historia del lugar

Es punto es complejo en cuanto a acceso se refiere pero que merece la pena llegar hasta allí hasta un poblado abandonado conocido, principalmente, por senderistas. Se trata de un lugar donde destacan dos cortijos, «Puntal» y «Alamillo», en el más absoluto de los abandonos.

Lo cierto es que es un punto en plana sierra gaditana y de exuberante vegetación. Al llegar a la zona donde están las construcciones destacan la piedra vista, sin tejados, sin nada, destrozado por el paso del tiempo pero sitio abonado para poder comenzar a hacer grabaciones.

Es nuestro escenario de trabajo allá donde sabíamos que los testigos, senderistas, nos había dicho que estando allí, de paso, o teniéndolos como objetivo en su caminar, decían haber escuchado voces, susurros inquietantes, incluso me comentaron de haber visto sombras una tarde que se le hizo de noche un senderista y también cundió el nerviosismo.

Hasta este punto nos dirigimos, con esfuerzo, a los chozos que aún conserva parte de su estructura, con la típica forma del tejado a dos aguas así como el aspecto sólido de otro tiempo. Llama la atención que aún queden trozos de cerámica por el suelo o los restos de chimeneas y hornos.

Comprobaciones y psicofonías

Con un calor de justicia nos dispusimos a grabar, allí lo primero que nos llama la atención es la bajada abrupta en el nivel de las baterías cuando iban cargadas al 100%.

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Con los móviles apagados decidimos comenzar a grabar una sesión de psicofonías que resultó interesante, pudimos grabar inclusiones tales como «¡A comer!» o «Los niños», y que creemos que era el vestigio sonoro de acciones cotidianas en el lugar, como un fenómeno sonoro fantasmogenésico que no hacen más que repetir una acción aunque, en este caso, llamaba nuestra atención.

Leo decidió hacer una sesión de Spirit Radio mucho más activa en la que surgieron voces, diferentes, que nos decían: «Dejadlo», en alusión a las experiencias en el lugar, «las máquinas» -en referencia a lo mismo-. «Miguel» o «Ana» como nombres destacados y que pudieron ser antiguos habitantes de los chozos que habrían dejado su huella energética allí.

Fue Leo quién, en el momento de recoger el material, se sintió vigilada, acompañada y, entonces, al girarse, vio como una forma que se metía tras una de las derruidas habitaciones, llamó pero yo estaba en otro punto de ese lugar, miramos juntos y no había nada pero su experiencia, para mí, es inexcusable.

¿Qué sucede en Puntal del Alamillo? En mi modesto punto de vista puede ser el vestigio del pasado, esa huella que se deja en un sitio y que hace que, con el paso del tiempo, aflore en forma de fenómeno inexplicable.