¿Sabías que en España había una pirámide en honor a Mussolini?

El Valle de los Caídos, en la localidad madrileña de El Escorial, ha sido siempre objeto de críticas por ser un símbolo de una época, la del dictador Francisco Franco, y de muchos de los que murieron allí en un proceso de construcción que se podría considerar tan faraónico como esclavizante.

En Cantabria hay un monumento que se erigió en honor de los legionarios que fueron enviados por Benito Mussolini a España para ayudar a las tropas rebeldes en la cainita Guerra Civil.

Se trata de un monumento funerario, obra de Pietro Giovanni Bergaminio, una pirámide de hormigón que podemos encontrar en la carretera que une Cantabria con Burgos, está en pleno puerto del Escudo y es propiedad de Italia. Se inauguró el 26 de agosto de 1939 acogiendo a 384 cuerpos de italianos hasya que en el año 1975 el gobierno italiano decidió exhumar los restos y trasladarlos a su país.

Tiene 20 metros de altura, de cemento y forrada con lozas calizas que se dice que es una copia a pequeña escala de la pirámide de Cayo Cestio junto a la Vía Ostiense en la ciudad eterna, en Roma.

La “pirámide de los italianos”

Para el acto de inhumación asistió el conde Galeazzo Ciano, yerno del propio Benito Mussolini y ministro de Exteriores italiano. Se dice que el país transalpino envió a 3.414 legionarios al a Guerra Civil aunque con el cambio político de España -mirando, tras la IIª. Guerra Mundial y la derrota fascista-se miró a los Aliados y a Estados Unidos olvidándose aquellas ayudas italianas y nazis.

El monumento cayó en el olvido aunque es motivo de visitas de muchas personas que acuden al lugar a visitarlo, incluso de familiares de los caídos en España llamándose “la pirámide de los italianos”. En la zona también está el monumento al general Sagardía y a su 62 División del Cuerpo de Ejército de Navarra, un águila de mármol blanca y negra muy significativa.

Te Interesa:  S.O.S. en la Estación Espacial Internacional

Es la historia del monumento olvidado donde también se han registrado voces del “más allá” como bien saben investigadores locales de la talla de Juan Gómez que realizó unas interesantes pruebas psicofónicas para DMax o de otros que hasta este lugar han acudido a buscar lo imposible y un trozo de Historia que permanece en el rincón de los secretos.

Les llevo a otro lugar de infausto recuerdo.

Fenómenos extraños en el Fuerte se San Cristóbal

Es uno de esos lugares que no se espera el visitante de aquel verde lugar. Se trata de una vieja edificación, un viejo fortín como es el Fuerte de San Cristóbal, en plena Navarra, una fortaleza que tiene una historia apasionante pues sirvió como prisión y de la que se evadieron, cual película “La Gran Evasión” un buen número de presos de los que murieron 300. Pero déjenme que les explique un poco.

El Fuerte de San Cristóbal se encuentra en la ruta conocida como Fuga del Fuerte de San Cristóbal, en cuatro etapas y 53 kilómetros y, como no podía ser menos, hace referencia a los huidos en la Guerra Civil, en esta ruta tan particular se pueden ver las fosas de aquellos que fueron capturados cuando huyeron y que eran enterrados allá donde caían.

Fue construido entre 1878 y 1919 bajo la dirección del comandante de ingenieros Luna y Orfila, es octogonal y gustó mucho al rey Alfonso XII. Se consideraba como uno de los mejores fuertes de Europa, estaba escondido en el monta Escaba y defendido por una serie de fosos exteriores . Tratar de atacar este fuerte era una temeridad por la defensa que se hacía desde tierra pero tenía un grave fallo: era muy vulnerable a los ataques aéreos.

Te Interesa:  Las siete vidas del Conde Saint Germain

En la Guerra Civil se usó como cárcel política, teniendo esta función hasta el año 1945 y, posteriormente, como sanatorio penitenciario. Fue el 22 de mayo de 1938 cuando 795 presos planearon una fuga masiva aprovechando que sólo había seis soldados.

De los 795 fugados se detuvieron a 585 siendo sólo tres de ellos los que pasaron al lado francés. La mayor parte de ellos murieron en Ezcabarte, la cara norte del monte y en Ansoáin.

De los presos se juzgó a 17 de ellos por ser cabecillas de la fuga siendo catorce condenados a muerte y fusilados el 8 de septiembre de ese mismo año.

En su interior, según los investigadores de la zona que suelen visitarlo, se pueden captar psicofonías y sentir a las presencias que allí moran aún para espanto de quién tiene la ocasión de encontrarse, cara a cara, con lo imposible.