Stonehenge y la noche mágica del solsticio

Si hay un monumento megalítico, de nuestro pasado, que esconde magia y misterio, ese es, sin dudas, el de Stonehenge. Una construcción cuyos secretos aun no han sido desvelados al completo y que implica que aún se encuentran los arqueólogos, historiadores y científicos estudiándolos.

Lo que parece claro es que tenía un papel protagonista en cuanto a marca eventos astronómicos y como parte -o marco- de los rituales druídicos que se hacían en aquella época y en la zona y que tenían un evidente carácter mágico.

Las estaciones tenían una importancia suprema para aquellos primeros pobladores, marcaba el periodo de siembra o de recogida de la cosecha, de la luz o de la oscuridad con toda la carga práctica (pues representaba su sustento) como mágica por lo que evocaba.

Función de Stonehenge

Desde la más remota antigüedad Stonehenge ha tenido todas esas connotaciones y hacen de este punto del Reino Unido como un lugar de poder, pero también es cierto que genera muchas dudas sobre todas las implicaciones que tuvo o el significado máxime cuando los últimos descubrimientos dejan a la luz un antiguo sitio megalítico en esa misma ubicación así otras funciones.

Por todo ello el periodista y escritor Javier Sierra relató, en el programa de Carlos Herrera, indicó -siempre con mucho acierto- que sigue siendo un enigma científico para historiadores y arqueólogos así como apuntaba las novedades con respecto a este mismo centro megalítico:

«En Stonehenge se han hecho muchas excavaciones buscando enterramientos y no se han encontrado. No era un lugar de enterramiento, era un lugar de fiesta, de celebración y hay antropólogos que piensan que por culpa de estos círculos megalíticos, que una vez al año concentraban a toda la población de la prehistoria para hacer esas fiestas y dar la bienvenida al sol y al momento del buen tiempo, por eso se inventaron agricultura y la ganadería, para darles de comer y de beber», decía Javier Sierra.

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Sería por ello que elementos como «la cebada», de donde se extrae «la cerveza», es decir la bebida alcohólica más antigua de la Historia, estarían presentes en este círculo ancestral. También «la ganadería porque había que darles de comer algo de carne. Los primeros ganados se encuentran por esa zona».

Con respecto a todo lo que son las fiestas en los lugares de poder tuvo su razonamiento más crítico: «Según muchos antropólogos, hemos inventado las fiestas alrededor de estos círculos megalíticos» en referencia a lo que entendemos como fiesta pues en esa época histórica no dejaba de tener una connotación ritual para los pobladores de la zona que formaban su particular comunidad.

Se acepta que el monumento megalítico de Stonehenge tuviera el propósito de centro ritual alineado con el movimiento del sol y marcador de momentos astronómicos como los solsticios (algo que está demostrado) y que congregaba cientos de personas en lo que hoy es Salysbury (Wiltshire, a 130 kilómetros de Londres).

Su imagen actual

Sólo siete de los soportes, de los veinticinco totales, se mantienen en su punto original y no han sido alterados. De todo el conjunto megalítico sería difícil resaltar algo en concreto pues forma un todo magnifico.

Las jambas se asientan de forma firme y una vez asentadas se ubicaban los dinteles que eran trasladados a su emplazamiento final mediante, posiblemente, rodillos de madera, se izaban usando una rampa o andamiaje y empleaban un sistema de caja y espiga que conectaba lo que eran los soportes y dinteles además de estos tener una lengüetas y muescas que hacía que el encaje fuera más seguro y firme, era un método muy perfeccionado y sorprendente.

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Cuando se habían erigido los soportes de arenisca se posicionaban los bloques de piedra, de basalto azulado o «bluestones» y se culminaba colocando la «Piedra de Altar«.

El punto final era la identificación de los solsticios (verano e invierno) añadiendo la «Piedra del Sacrificio» o «Piedra Talón».

La imagen que tenemos de él hoy día nos llega del año 1964 cuando se movieron las estructuras líticas sabiendo que su origen se remonta hacia el año 3.100 a.C.