Superstición y seres monstruosos en Cádiz

En la Historia del mundo se han dado, en muchas ocasiones, relatos de seres monstruosos que fueron apartados de la sociedad y que, hoy día, a vista del tiempo pasado, décadas o siglos, se ve todo desde un perfil más científico, tal vez cómo una rareza natural o malformación antes que como un monstruo real.

El «monstruo» de Cádiz

Dos casos muy singulares y estremecedores se encuentran en la Historia de Cádiz y su provincia.

El primero de ello es el ocurrido en 1767 cuando el 25 de noviembre nació un bebé con increíbles malformaciones, tanto que aterró a personas que asistieron al parto y que hizo que los científicos se interesaran por el mismo quedando recogido en diferentes apartados. El pequeño sólo pudo vivir durante siete horas y su cuerpo había sido guardado por los científicos y médicos en el Colegio del Real Hospital, aunque con el paso del tiempo sus restos se perdieron para siempre.

Otro caso es el suceso del 19 de febrero de 1736 en Medina Sidonia cuando Juana González dio a luz a su bebé. Todo ello se encuentra recogido en el libro «Dissertacion curiosa o discurso Phico-Moral sobre le monstruo de dos cabezas, quatro brazos y dos piernas, que en la ciudad de Medina Sidonia dió a luz Juana Gonzalez» comprobándose en el mismo los detalles y particularidades que tuvo el parte.

Consecuencias imprevisibles

Fue el doctor Ramón Ohernan quién asistió al parto junto a una partera, el niño nació muerto, «venía del revés» y eso siempre era indicativo de problemas. Lo sorprendente es que la cabeza no terminaba de salir del cuerpo de la madre pues tenía «dos cabezas perfectamente distintas y distantes colocadas lateralmente una contra la otra. Tenía cuatro brazos pero dos estaban pegados y sobresalían por el codo, el cuerpo era más ancho pero uno solo y dos piernas bien identificadas. Una vez realizada la autopsia se descubrió un solo corazón y algunos órganos repetido».

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Juana murió pocas horas después del parto y el niño no articuló un solo llanto al nacer. Se le puso de nombre Juan Bautista y fue objeto de atención de todo el mundo, incluso del médico inglés -especializado en partos de niños deformes- sir William Brown Allen que lo recogió en su obra «De origine deformationis infantorum».

En la época se popularizó el debate si se debía bautizar una o dos veces o si será una criatura del demonio llegándose a la solución de «si tiene un corazón y, por tanto, tiene una sola alma puesto que también hay solo un cuerpo».

El obispado consideró que un demonio poseyó al doctor e, incluso, se le declaro como demente, lo cierto es que el doctor Ohernan quedó perjudicado por este caso que pasó a archivarse y en Medina Sidonia de guardó un respetuoso silencio al respecto -más bien temeroso-. Se informó que el niño nació «muerto» y el médico fue sustituido por Pedro Domínguez.

Historias extrañas que ponen de manifiesto que lo realmente extraño era el pensamiento de la época allá donde el miedo y la superstición de apoderaba de todos.