Terrible experiencia ouija en el poblado abandonado en Cádiz

Uno de los fenómenos más inquietantes que se puede vivir cuando se habla de fenómenos paranormales tiene que ver con la ouija y las mil un una historias -muchas falsas o leyendas urbanas- que se cuentan sobre ella. El caso que hoy les traigo es real y, puede, que ejemplifique muy bien lo que es el terror real.

Pesadilla paranormal

Un grupo de amigos decide coger sus tiendas de campaña e ir a la sierra de Cádiz, en un entorno donde existe un poblado abandonado. Aprovechando la bondad climatológica de estos días y el «puente» de Halloween -puente para aquel que se lo haya tomado- nos encontramos que los chicos acampan en la zona planificada y comienza con la típica jornada con barbacoa, diversión y, llegada la noche, contar historias de terror. En un momento determinado uno de ellos entra en la tienda de campaña y sale con un objeto en las manos. «Nos sorprendió por que traía la típica mirada de malo que pone y nos dijo: «Me he traído una ouija. No vamos a estar la noche de Halloween sin hacer algo de miedo, ¿o no?» decía Alberto, nuestro testigos mientras se le veían los vellos erizados recordando esos momentos.

«No sé bien como pasó pero la conversación comenzó a girar en torno a temas sangrientos y leyendas urbanas, todo muy apropiado para la noche. Las chicas se reían, éramos seis personas en total. Su novia nos decía con gestos: «está loco». Teníamos el poblado cerca y, entre bromas, comenzamos la sesión. Él se puso muy serio y comenzó a decir las normas para jugar a la ouija. Entonces comenzamos a preguntar y aquella tablilla, el máster, se comenzó a mover, la verdad es que fue impactante por que ningún esperábamos en movimiento, vamos, nos sorprendió. Entonces Sergio dijo: «Espíritu, si estás aquí queremos que nos hagas una demostración» y el fugo comenzó a crujir de una forma rara. Bueno, lo atribuimos a la leña, pero él dijo: «Qué sea más evidente» y la radio se encendió sola. Fue cuando su novia le dijo: «Déjate ya de bromas que no tiene gracia» y se la veía asustada. Él dijo que é no estaba haciendo nada y que sería mejor cerrar la sesión. Cuando se estaba despidiendo el máster le dijo en dos ocasiones que no y el dijo que no se dejaba cerrar. Entonces ella se levantó y retiró el tablero y dijo: «Se acabó el fantasma, ¿ves que fácil?» y Sergio le dijo que no debía haber hecho eso. La cosa es que el ambiente se enrareció un poco y dijimos de cambiar de tema y seguir charlando» comentaba.

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Aterradora aparición

Pero aquello no iba a queda así y comenzamos a sentir un ruido en las ruinas y, entonces, el fuego se avivó mucho, la llama como que se elevó y vimos salir de derecha a izquierda una silueta de un hombre fornido andando que desapareció en la nada, aquello nos dejó impresionados y aterrados. Entonces dijimos de recoger e irnos pero era tarde y no sabíamos bien que hacer por lo que dormimos todos en la misma tienda esa noche. A la mañana siguiente la sorpresa fue que la ouija apareció en la hoguera, quemada, no sé si fue Sergio o no, él decía que no, pero pasó algo muy raro esa noche y es el motivo por que el nos pusimos en contacto contigo» concluía.

Evidentemente la no es ningún juego ni se debe tomar como tal, se debe saber cerrar bien la sesión y hay que tener cuidado con lo que se hace en el transcurso de la misma no sea que afecte psicológicamente -que no por espíritus o fantasmas- a la persona.