Visitas de la abuela, más allá de la muerte, a una familia gaditana

Los mecanismos por los cuales una persona puede llegar a ver un fantasma no los conocemos con exactitud, por un lado está la propia imaginación de la persona que le puede hacer ver lo que no existe entrando en juego la sugestión o el miedo. Por otro lado está que realmente esté viendo algo que no encaja con un patrón físico y que, sin embargo, puede visualizar. El caso que les cuento tiene mucho de ello.

Vivencias del pequeño con su abuela fallecida

Sucedió a una familia gaditana, tuvieron un hijo y, poco tiempo después, su abuela falleció. No llegó a conocer al bebé y su hijo siempre se quedó con la pena que su madre hubiera conocido a su nieto. Pasó el tiempo y aquel niño, con apenas un año de edad parecía mirar a la nada y reírse, como estar jugando con alguien, según comentaba Jesús Antonio: «Era curioso ver al niño soltar unas risotadas y unos gestos que, muchas veces, decíamos si en verdad no había nadie. De hecho era curioso porque el perro también se quedaba mirando al mismo punto y movía el rabo de un lado a otro como si también viera algo. No le dimos más importancia ni tampoco quisimos buscar nada por internet por que es peor, te encuentras cada cosa que te asusta más así que lo dejamos correr pero eso lo vivíamos a diario» decía.

El niño fue creciendo y dando sus primeros pasos, sus primeras palabras: «había ocasiones en las que parecía llamar a alguien pero como no lo entendíamos bien pues era complicado, mi mujer decía que tendría un «amiguito imaginario» y eso nos causaba cierta risa y cierto temor, las dos cosas a la vez».

Te Interesa:  Fenómenos paranormales en el "Pabellón de la Muerte"

Pero aquel niño ya, con cinco años, comenzó a describir y a hablar más claro: «una noche lo escuchamos hablar con alguien y nos acercamos a su habitación, entonces lo escuchamos decir: «vale abuela», claramente. Y dado que ya no tiene abuelas le dijimos: «¿Con quién hablas Antoñito?» y él nos dijo: «Con la abuela». Eso nos dio miedo. Le preguntamos que con qué abuela y él nos dijo: «Con la abuela Antonia» y eso fue un pellizco en el corazón para mí. Le dije: «¿Cómo es esa abuela?» y, con sus palabras y a su forma nos describió a mi madre».

Verificando las «sospechas»

Ángela, su esposa, prosiguió: «Yo me fui a un álbum de fotos que nunca vemos, llevaba años sin abrirse y le empecé a enseñar fotos de familiares, el día de nuestra boda, que el niño no conoce y entonces había una página con las fotografías de las dos abuelas, ya fallecidas y, entonces, el niño se fue con el dedo al álbum y señaló a mi suegra, y dijo claramente: «La abuela Antonia». Te puedes imaginar la cara que pusimos su padre y yo» confesaba.

En este momento, con el niño ya con seis años «parece que no ve tanto a la abuela y se centra en otras cosas pero, de vez en cuando lo escuchamos hablar con alguien y miedo nos da preguntarle, cosas de la vida» finaliza su padre.

Son sucesos que pasan en torno a niños que pueden ver a esos seres fallecidos, tener contacto con ese otro lado y, en ocasiones, identificar a una persona que no conoció y que no vio jamás en vida ni por fotografías o vídeos. ¿Alguna explicación a todo ello? Sinceramente es complejo encontrar una.