Monsanto: el negocio de lo transgénico por encima de todo

La empresa Monsanto en el ojo del huracan de lo transgenico
La empresa Monsanto en el ojo del huracan de lo transgenico

 

CÁDIZDIRECTO/J.M.García Bautista.- La empresa Monsanto, estadounidense de productos agrícolas, fundada en 1901, ha visto como su negocio giraba y miraba con más atención al incipiente mercado de lo transgénico. Monsanto se ha convertido en los últimos años, década ya, en el santo y seña de la modificación genética alimenticia, al punto de imponer un monopolio…

Un monopolio que impone Monsanto respecto a cada país donde firme un convenio por el que se impide el libre cultivo y cosecha que buscan los campesinos en los productos normales, convencionales, no modificados genéticamente.

Monsanto ha experimentado con todo lo experimentable en materia de alimentación transgénica, entendiendo como tal todo lo que sea o tenga opciones, en cultivo o sobre una mesa de despacho, de generar negocio y ser modificado genéticamente con el escudo de “un bien para el ser humano y el futuro de los recursos alimentarios”.

A Monsanto desde diversos sectores se le pide transparencia, junto a otras empresas dedicadas a los transgénicos; para ello los alimentos comercializados deben tener las respectivas etiquetas de alimentos transgénicos que lo indique a lso consumidores.

Organizaciones ambientalistas y ecologistas se muestran en contra de la biogenética y la agricultura derivada al consumo humano. Abogan por la agricultura biológica y orgánica contra modificaciones o alteraciones genéticas o el uso de productos agroquímicos o agrotóxicos que luego son consumidos por el ser humano.

Monsanto se defiende diciendo que sus productos son aptos, válidos y buenos para el consumo humano y suponen una alternativa a la escasez de recursos debido al aumento desmedido de la población mundial.

El reglamento sobre alimentos y piensos modificados genéticamente y el Reglamento relativo a la trazabilidad y al etiquetado de organismos modificados genéticamente, en 2003, así como la trazabilidad de los alimentos y piensos producidos a partir de éstos, trata de regular este mercado.

En estos reglamentos se introducen nuevas obligaciones que -textualmente- son:

1. Obligación de informar al cliente cuando se comercializa un OMG o un derivado de OMG.

2. Obligación de trazabilidad para todos los eslabones de la cadena.

3. Obligación de etiquetado. En este punto cabe destacar que los alimentos modificados genéticamente deben etiquetarse, incluso si no contienen ya trazas de ADN ni de proteína derivada de la modificación genética. De igual manera, los piensos modificados genéticamente deben etiquetarse incluso si no contienen ya trazas de ADN ni de proteína derivada de la modificación genética.

4. El umbral de presencia adventicia o accidental para el etiquetado pasa del 1% anterior al 0,9% y se establece un nuevo umbral (transitorio) de 0,5% para los OMG con una evaluación de riesgo favorable, pero que todavía no han recibido la autorización administrativa correspondiente en la UE.

Así debemos conocer a los principales países en el negocio de lo transgénico y sus “productos estrella”, que son la soja (61%), el maíz (23%), el algodón (11%) y la colza (5%). Destacando a EE.UU. (63,2%), Argentina (20,5%), Canadá (6,5%), Brasil (4,4%), China (4,1%), Sudáfrica (0,6%), otros países (Australia, India, Rumania, Uruguay, España, Bulgaria, Alemania, otros) (0,6%) con sus respectivas cuotas.

Monsanto al abrigo del apoyo gubernamental que hace que poco a poco este controvertido tema salga a la palestra y quede silenciado de forma cíclica, la pregunta es: ¿hasta cuando?