Nibiru y una presunta ‘cultura extraterrestre’

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- De entre las razas predominantes que vivirían en nuestro universo, hipotéticamente, los “reptilianos”, los “grises” y los “pleyadíanos” son los que destacan de entre todos, pero los partidarios de este tipo de hipótesis extraterrestres abogan por otras razas menores que también ocuparían su posición dentro de la escala universal y que, en alguna ocasión, habrían visitado nuestro planeta dejando las huellas y evidencias de su presencia entre nosotros.

Una de esas razas sería la de los Nibiruanos o los anunnakis. Mucho se ha escrito sobre todo ello y mucho son las informaciones que en las últimas semanas han surgido y que tienen como protagonista a un planeta que estaría englobado en nuestro sistema solar a una órbita muy lejana del sol, entre 10.000 y 17.000 años.

Sería el “Planeta X” o “Planeta 9” que en el campo de la mitología, en el campo de la leyenda, se le conoce como el planeta Nibiru, un planeta que sería sólo percibido por las anomalía orbitales que tienen otros planetas como Urano o Neptuno. Pero la leyenda de Nibiru y sus partidarios narran que se trata de un planeta que tendrían una órbita de aproximación a la Tierra de 3600 años, años en los que se convulsionaría.

Nibiru significa “Los que del Cielo bajaron a la Tierra” y que cobró popularidad cuando el traductor de sumerio Zecharias Sitchin interpretó unas viejas tablas como la hibridación de estos nibiruanos con el ser humano creando una nueva raza que sería, al fin y a la postre, los humanos, los terrícolas. Ese suceso lo datan hace 200.000 mil y se habría materializado gracias a la tecnología que disponían y sus amplios conocimientos médicos -sobre todo de genética-. La convivencia hizo que los primitivos homo sapiens lo tomaran por “dioses” y de ahí el mito que hay en torno a los Annunaki.

A fecha de hoy los científicos buscan el presunto “Planeta X”, creyeron haberlo encontrado por las anomalías en las órbitas de los planetas más lejanos de nuestro sistema solar que delataría la presencia de algo extraño en torno a ella, el problema ha surgido recientemente cuando, en otra investigación, se ha determinado que podrían ser fruto de muchos cuerpos helados que provocan las mismas y que poco o nada tienen que ver con la existencia de otra planeta más allá de lo que se creían las fronteras de nuestro sistema solar, así pues parece descartarse la existencia del mismo y surgiría otra pregunta: ¿Donde estaría Nibiru? Tal vez sólo sea un sueño, una leyenda, una especie de de mito o cuento que se les contaba a los antiguos pobladores de aquella amplia región para que entendieran un poco mejor la cosmogonía especial que tenían, sus dioses, lo divino en contraposición a lo humano, tratar de explicar, recurriendo a estos mitos, todo aquello que no entendían y que casi era un ardid divino e inexplicable. Es otra vía de explicación de todo ello.

Los Lyrianos son más desconocidos y se les atribuyen ser los primeros seres de la galaxia. Tienen su origen en la constelación de Lyra e iniciaron una civilización en la que las decisiones eran tomadas por el lado femenino del cerebro, menos bélico que el masculino y más sensible con todo lo que lo rodea. Son seres dotados de una gran comprensión, de un gran sentido de la responsabilidad, progresan dentro de la espiritualidad. Se vieron invadidos por los violentos reptilianos y ello les obligó a sobrevivir luchando contra ellos. Debido a esa guerra sostenida entre ambas razas espaciales colonizaron otros puntos del universo y tendrían en los pleyadianos a una parte de su descendencia. Tal vez los Lyrianos sean, a su vez, descendientes de otra civilización espacial denominada como “Paa Tal”, creadores del universo material. En su constante evolución los Lyrianos nos tendrían ya cuerpo físico sino que serían luz, serían energía espiritual que es la aspiración -según afirman- de toda forma de existencia.

Otra raza menor que habitaría nuestro universo sería la de los Veganos. En ellos todo parece muy oportuno… Procederían de la estrella Vega en la constelación de Lyra, fiel a su nombre sólo consumirían vegetales, una vida vegetariana de respeto por el medio que les rodea. Serían descendientes de las primeras colonias de Lyrianos pero pronto tomaron una línea de evolución diferente en el que llegaron a ser una competencia directa con su matriz lyriana. Su apariencia es diferente, su piel es oscura y tienen una similitud abierta con los aborígenes americanos o australianos. Como en el caso de los lyrianos también entraron en guerra con los invasores reptilianos, en esa guerra de destruyeron muchos archivos que se afanan en recuperar o restituir. Han visitado la Tierra en diferentes ocasiones y han establecido contacto con personas que han comprobado la magnitud de sus enseñanzas y las han ayudado a evolucionar espiritualmente. Como los lyrianos tendrían un objetivo de crecimiento interior, espiritual, y llegar a una evolución no física en el que el cuerpo, la parte material, es lo que menos importancia tiene.

La última raza a destacar en nuestro universo sería la de los Arcturianos, serían los habitantes del planeta Arcturus y sería una de las culturas y civilizaciones más avanzadas de nuestra galaxia. Su aspecto podría recordar al de los reptilianos, son seres de piel escamosa y verde, tienen ojos almendrados y grandes, cómo detalle a destacar es que sólo tendrían tres dedos en las manos. Dominan la mente, la telequinesis, pueden mover objetos con la mente y comunicarse por medio de la telepatía. Su conocimiento del planeta Tierra es amplio pues lo conocen desde que era un lugar habitable en la galaxia, donde habrían instalado bases que se mantienen hasta nuestros días, también en nuestro satélite, en la Luna. Se comunican con los seres humanos a través de los sueños y mediante ellos les hacen llegar sus mensajes, el objetivo sería conducirlos a una cuarta dimensión.

Serían algunas de las hipotéticas razas que habitan nuestro universo, seguramente los estudiosos de esta materia heterodoxa crean que sólo es la punta de un icerberg de civilizaciones imposibles.