El Cádiz logra en Vigo la primera victoria de la temporada y vuelve a ilusionar

A la quinta jornada, tras dos empates y dos derrotas, llegó la primera victoria (1-2) para el Cádiz de Álvaro Cervera en la nueva temporada en Primera División, ya con público en las gradas.

El conjunto amarillo sacó petróleo en un contexto revuelto como era el que presentaba el Celta de Vigo, que sigue sin conocer la victoria en este curso liguero cuando ya se han puesto en juego 15 puntos. Un empate y cuatro derrotas es el balance de un cuadro gallego que se llevó algunos pitos de su afición tanto al irse al descanso y tras el definitivo triple pitido final del árbitro.

Cervera sigue buscando mejorar con cambios y en esta ocasión la mayor novedad llegó con la titularidad del juvenil Bastida. Sobrino fue el hombre más adelantado, Lozano y Salvi cayeron a las bandas y Alarcón se situó junto a Bastida como interiores en el doble pivote. Por detrás de ellos, y por delante de la defensa conformada por Espino, Víctor Chust, Haroyan e Iza, el incombustible Fali.

En el primer tiempo nadie sufría especialmente y apenas hubo una ocasión clara para cada equipo. De pronto, en el tramo final, el Cádiz iba a adelantarse en el marcador y a poner tierra de por medio con un segundo gol.

El Choco Lozano logró el primer tanto de cabeza a balón parado antes del minuto 40 y Pacha Espino, muy atento, arreglaba el penalti que había fallado Salvi en el 43′, un penalti cometido sobre Lozano, mandando el balón al fondo de las mallas. Doble jarro de agua fría que dejaba el panorama muy despejado para los intereses cadistas.

El guión se presentaba perfecto para el Cádiz en la segunda parte. Pasaban los minutos y lo más llamativo llegaba con el estreno en Liga de Arzamendia, que sustituía a un lesionado Lozano.

El equipo amarillo no sufría, tampoco inquietaba, pero de repente daba la sensación de que se metía muy atrás. Y en ese momento, en el minuto 63, llegaba el 1-2, obra de Santi Mina… que ponía con su gol el sello a una llegada insistente de los gallegos.

A falta de 20 minutos, Cervera buscaba ganar en todo con un triple cambio que sirviera para nadar sin guardar del todo la ropa.

Justo tras los cambios, Mina acariciaba con la cabeza el empate a dos.

¿Sufrimiento hasta el final? Tela. Tela marinera. Seis minutos de añadido y dos balones al palo del Celta. Tela.