La misteriosa historia que esconde La Santa Cueva

Santa Cueva Foto: Alejandro Blanco.

CÁDIZDIRECTO – Manuel Devesa.- Durante mis primeros años viví frente a la Santa Cueva. Entonces reconozco que entrar allí me producía una sensación que aunaba respeto y miedo. Cuando pude enterarme de su historia, me impactó tanto que estaba deseando poder contárosla.

Para eso debemos viajar al siglo XVIII y desplazarnos hasta el Arco de Garaicoechea. Concretamente hasta el Corralón de Dapelo, terreno cercano a lo que hoy conocemos como Campo del Sur donde en una de sus casas, un grupo de hombres se reunían cada noche del jueves para al parecer meditar sobre la pasión de Jesús. Al menos eso vendría a ser la versión oficial.

La otra apuntaría a reuniones masónicas donde tendrían lugar una serie de extraños ritos. Aquello unido al sitio donde se encontraban, por entonces una de las zonas de más mala fama de toda la ciudad por la proliferación de prostíbulos, provoca todo tipo de rumores: ¿Qué hacen realmente?

Pueden imaginarse que las murmuraciones que recorren las calles son insistentes y levantan todo tipo de comentarios. Así que una noche y vestido de incógnito Fray Tomás del Valle, el mismísimo obispo de Cádiz, decide visitar el sitio para así comprobar de viva voz que es lo que ocurre en aquel misterioso lugar.

Cuando logra adentrarse, hemos de deducir que lo que vio no le debió alarmar en absoluto ya que lo que hizo fue aconsejarles que se buscaran una iglesia en gran parte para evitar las continuas murmuraciones. Responden al nombre de la cofradía de la Madre Antigua.

Con el paso del tiempo y descartados algunos templos de la ciudad, los devotos van a parar a la Iglesia del Rosario, la cual durante unas obras es objeto de un gran descubrimiento: un enorme subterráneo donde el grupo de hombres deciden seguir realizando sus ritos y bautizarlo bajo el nombre de la Santa Cueva. Será una década después cuando se proceda a la ampliación y mejora de la iglesia subterránea encargando incluso a Haydn una composición para el Viernes Santo.

La ciudad ve pasar el tiempo hasta llegar a otra flecha clave, 1981. El año en que la Santa Cueva es sometida a una intensa remodelación con la restauración entre otras cosas en el mismísimo Museo del Prado de Madrid de tres pinturas de Goya. La Santa Cueva se preparaba para ser abierta al público.