Los Plocia y otros secretos de la famosa calle

CADIZ DIRECTO / Manuel Devesa.- Puede presumir de ser una de las calles más emblemáticas del casco antiguo. Se encuentra entre la plaza de San Juan de Dios y las cuestas de las Calesas. Escenario de las principales fiestas de la ciudad tanto a nivel cofrade cuando contempla la salida de la Santa Cena, Jesús de la Salud o la mismísima Virgen del Rosario como a nivel carnavalesco donde gracias a los tablaos que se instalan, podemos disfrutar de las mejores agrupaciones del concurso. ¿Quién no ha ido alguna vez a sus panizás?

Sin embargo, ¿qué sabemos de esta histórica calle? Por lo pronto no siempre se llamó así. Hubo un tiempo en que cuando uno se refería a ella había que hacerlo como Dársena e incluso Boquerón. Aunque el nombre más llamativo al menos para mí es el de Alhóndiga. Y no porque allí la sirvieran muy buenas en tomate o en salsa. La alhóndiga, que no albóndiga, era una casa donde se almacenaba y comercializaba con el grano. Incluso la Plazuela de la Artillería se encontraba también allí.

Si hay un edificio que sobresalga de todos los que la rodean, ese es el Palacio de Congresos, antiguamente la Fábrica de Tabacos. Creada en 1747, poca gente sabrá que hubo un tiempo que dependió del Ayuntamiento puesto que consciente de la gran fuente de trabajo que suponía para la ciudad, decidió correr con los gastos.

¿Por qué calle Plocia? Para eso debemos viajar muchos años atrás y conocer a los Plaucia, una de las tantas familias romanas que decidieron establecerse en Cádiz cuando ésta formaba parte del Imperio Romano. Su historia es cuanto menos curiosa porque de ellos nunca se supo nada hasta que en 1826 durante unas excavaciones aparecieron sus sepulcros en los glacis de Puerta Tierra. Los Plaucia fueron una importante familia a la que perteneció Plotina Pompeya, que se convertiría en esposa del emperador Trajano. En 1855 y en su honor, la calle de la que les hablo hoy pasa a llamarse Plocia. Y aunque en 1935 se le cambia por el nombre de Uruguay en homenaje a la República Sudamericana, con el tiempo vuelve a recuperar el nombre de la familia.

La actual Plocia se ha convertido tras unos años de auténtico abandono en una de las zonas de ocio más visitadas gracias a los muchos restaurantes y bares de tapas que la ocupan. Con un ambiente envidiable y terrazas al aire libre, es una delicia para gaditanos y visitantes.