Martín Vila, sobre las declaraciones de Garzón: «Donde se instala una macrogranja no vuelve a crecer la hierba»

El Gobierno intenta cerrar la polémica sobre la carne española de las macrogranjas, surgida a raíz de las críticas sobre ella que hizo el Ministro de Consumo, Alberto Garzón, en The Guardian.

Sin embargo, el Partido Popular trata de mantenerla en la actualidad e incluso ha hecho un vídeo titulado «ganadería o comunismo» y Unidas Podemos va a utilizar la polémica para abrir la precampaña electoral en Castilla y León.

También se ha referido al tema en las últimas horas, a través de las redes sociales, el concejal del Ayuntamiento de Cádiz Martín Vila.

Este es el escrito de Vila, que sale a la palestra para defender a Garzón:

«Desde la izquierda no podemos entrar a discutir lo que Alberto Garzón no dijo, y nos tenemos que centrar en lo que si dijo. La carne de Macrogranjas es de peor calidad que la que se cría en la ganadería extensiva. No es que es lo digamos nosotros es lo que dice la ciencia.

Es una evidencia que el estrés provocado a los animales por culpa del hacinamiento y maltrato, aparte de inhumano y erradicable como práctica, empeora la calidad de la carne. Además, el agua y la tierra donde se implantan sufre las consecuencias contaminantes de una industria cárnica a esa escala. Véase la relación entre las macrogranjas y el desastre sucedido en El Mar Menor en Murcia. Además los pueblos donde hay una macrogranja tienden a quedar deshabitados. En definitiva, donde se instala una macrogranja no vuelve a crecer la hierba.

Por lo tanto hay que apoyar al pequeño ganadero y la ganadería extensiva por razones de acabar con el maltrato animal y por sostenibilidad con nuestro medio ambiente. Tal y como he leído hoy en una entrevista a varios ganaderos «Defender las macrogranjas es como si pones un Primark al lado de una tienda de barrio» o «Es imposible la coexistencia entre la oveja de pastoreo y las macrogranjas de cerdos. Mis ovejas no pueden pastar donde vierten purines».

Y por último, tampoco vale quien argumenta que gracias a las macrogranjas todo el mundo puede comer carne todos los días, porque lo que hay que plantearse como sociedad es reducir su consumo, no seguir instalando macrogranjas».