TSJA confirma la sentencia que absuelve a un hombre de agresión sexual a su expareja en Cádiz y le condena a dos años por allanamiento

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El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha desestimado íntegramente el recurso de apelación interpuesto, tanto por el Ministerio Fiscal como por la acusación particular, contra la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Cádiz en diciembre de 2022 sobre un procesado por el allanamiento de morada con violencia e intimidación de la casa de su expareja en Cádiz, así como por un delito leve de daños provocado al desmontar la puerta de la casa para acceder a ella. En el juicio, que se celebró con jurado popular, el procesado fue absuelto de un delito de agresión sexual del que también se le acusaba.

En su sentencia, el Alto Tribunal andaluz confirma “totalmente” la sentencia dictada por la Audiencia Provincial, por la que se condenaba al acusado a dos años de prisión y a la prohibición de aproximarse o de comunicarse a la víctima por un periodo de tres años. Asimismo, le condenaba a dos meses de multa con una cuota diaria de seis euros por un delito leve de daños.

El pronunciamiento del jurado declaró probado que el acusado y la víctima mantuvieron una relación sentimental con convivencia en el domicilio de ella en la capital gaditana, poniéndose fin a dicha relación con anterioridad a 2020. No obstante, tuvieron periodos intermitentes en los que retomaron la relación, aunque sin convivencia.

La mujer puso definitivamente fin a la relación en febrero de 2020, lo cual no fue asumido por el acusado. Así, sobre la una de la madrugada del 23 de febrero de ese año buscó a su expareja en la zona en la que vive y frecuentaba con sus amigos, sumándose al grupo y acabando en la zona de ocio de la Punta de San Felipe.

Aprovechándose de un descuido del acusado, a eso de las 6.00 horas la denunciante se marchó a su casa con un amigo que vivía muy cerca de ella. Unas dos horas más tarde, el procesado se dirigió a la vivienda de su expareja, en la que se encontraba con su amigo. Éste vio por la mirilla al acusado tratando de abrir la puerta, por lo que le dijo que se marchara.

El procesado arrancó la mirilla y, al ver que el amigo de la denunciante estaba dentro, desmontó la puerta y entró en la casa pese a los intentos de la mujer de que no accediese y a las posteriores peticiones de que se marchase. Se declara, asimismo, que en el momento de los hechos no tenía anuladas ni limitadas sus facultades intelectivas o volitivas, valorando los daños ocasionados en la puerta en 220,18 euros.

Por otra parte, no se consideró acreditado que en el interior de la casa propinara un cabezazo al amigo de su expareja, y tampoco que sujetara violentamente a la mujer o que la hubiera agredido sexualmente, ni siquiera que le tocase la zona vaginal para comprobar si había mantenido relaciones previas con la persona que estaba en su casa.

La Fiscalía y la acusación particular presentaron un recurso de apelación solicitando la nulidad de la sentencia y la repetición del juicio oral en base a tres argumentos, entre los que figuran una supuesta falta de motivación del veredicto, el presumible condicionamiento del jurado por el contenido de unos mensajes de móvil y la puesta en cuestión de la valoración de las pruebas que llevaron a la absolución del delito de agresión sexual. Cada uno de los argumentos esgrimidos han sido desestimados por la Sala de lo Civil y Penal del TSJA, que confirma la sentencia de la Audiencia Provincial de Cádiz en su totalidad.